El ministro de finanzas de Alemania, Olaf Scholz, dio esperanzas de un avance en los planes para crear una unión bancaria en la eurozona, al poner fin a la oposición de Berlín a un esquema común para proteger los depósitos de los ahorradores.

Scholz dijo que el papel global de Europa se vería socavado si no se logra completar la integración del sector financiero de la eurozona. El plan para centralizar la supervisión de los bancos del bloque de la moneda única fue concebido hace siete años en respuesta a la profunda crisis de deuda soberana que se presentó.

“La necesidad de profundizar y completar la unión bancaria europea es innegable. Después de años de discusión, el punto muerto debe terminar”, escribió Scholz en un artículo de opinión para el Financial Times.

Dijo que con el Brexit, la City de londres, el mayor centro financiero de la UE, se perdería. Lo que podría implicar que es hora de que el bloque promueva una mejor integración de sus bancos.

El Banco Central Europeo y los jefes de la UE en Bruselas han instado durante mucho tiempo a los gobiernos a poner fin a las divisiones políticas sobre una mayor unión bancaria. Argumentan que el proyecto es vital para garantizar que los bancos en quiebra puedan liquidarse de manera segura sin la necesidad de grandes rescates de los contribuyentes, y para hacer que la eurozona sea más resistente a crisis económicas.

El sistema de reaseguro actuaría como un respaldo para los fondos nacionales, ayudando a garantizar que los gobiernos puedan cumplir con su obligación legal de proteger los depósitos de hasta 100,000 euros en caso de un colapso bancario.

Aceptar algún tipo de mecanismo europeo común de seguro de depósitos fue “un paso no pequeño para un ministro de finanzas alemán”, escribió Scholz.

Sin embargo, sus propuestas vienen con fuertes advertencias y condiciones, que seguramente despertarán preocupación en los estados miembros de la UE con finanzas más débiles o sectores bancarios frágiles.

Funcionarios en Berlín enfatizaron que la iniciativa era sólo de Scholz y no había sido coordinada con la canciller alemana, Angela Merkel. Se desconoce si ella respaldará los planes.

Scholz unió su oferta de seguro de depósitos con las duras demandas de reforma para ayudar a mantener la disciplina en la supervisión y resolución bancaria, y minimizar el riesgo de que Alemania pueda cargar con los costos de las quiebras bancarias en otras partes de Europa.

Es probable que estas condiciones sean impopulares en muchos otros países de la UE, especialmente aquellos con sistemas bancarios más débiles como Italia.

Sus demandas incluyen enmendar las reglas de capital de la UE para eliminar los incentivos para que los bancos compren grandes cantidades de la deuda soberana de su país de origen; medidas adicionales para reducir las deudas incobrables en el sistema bancario de la UE.

Scholz también quiere que la UE armonice la ley de insolvencia bancaria, en donde los acreedores principales compartan el costo de lidiar con las quiebras bancarias.