México, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay, Perú y Uruguay son los países de América Latina con la menor vulnerabilidad a choques externos por sus altas reservas internacionales, sistemas cambiarios flexibles y limitado endeudamiento, afirmó Augusto de la Torre, economista del Banco Mundial (BM).

El experto evidenció que la región está altamente expuesta a la excesiva volatilidad originada por el incremento de los flujos de capitales que buscan ganancias de corto plazo. Para muestra, refirió que entre enero y febrero de este año las inversiones de fondos mutuos en los siete países más grandes de la región aumentaron ocho veces con respecto al comportamiento observado en el mismo lapso del 2011.

En una conferencia que marcó el inicio de las actividades públicas del BM en su Reunión de Primavera, el economista comentó que el flujo intenso de estos capitales foráneos sí tiene la capacidad de desestabilizar a las economías locales, generando presiones inflacionarias, un fortalecimiento de las divisas y crecimiento desproporcionado del crédito.

En el extremo, observó, esto puede desencadenar crisis bancarias y deterioro de la competitividad.

Aquí, De la Torre presentó el reporte Latinoamérica hace frente a la volatilidad, el lado oscuro de la globalización . Aclaró que este tipo de flujos de capital basados en el mercado tienden a ser procíclicos y a responder cada vez más a factores globales que a específicos del país.

Ahí aclaró que existen países como Venezuela y Ecuador expuestos más que nada a las fluctuaciones en el precio del petróleo, pero altamente vulnerables.

Los diseñadores de políticas de estos países claramente se beneficiarían de reformas orientadas a abrir mayor espacio de maniobra, particularmente por medio de amortiguadores fiscales.

La mayoría de países angloparlantes del Caribe está expuesta a la volatilidad externa y es altamente vulnerable, ya que su margen de maniobra está severamente limitado por el tamaño y apertura de los países y por sus altos niveles de deuda.

Los demás países de la región se ubican en un lugar intermedio, con un nivel de exposición a fluctuaciones externas significativo y vulnerabilidad moderada. Para ellos, cualquier pequeña mejora en sus políticas monetaria, fiscal y macroprudencial puede acarrear grandes beneficios.

La intermediación financiera internacional se ha inclinado hacia un comportamiento de manada centrado en el corto plazo, en el que la capacidad de retirarse rápidamente predomina sobre un análisis paciente de las perspectivas a largo plazo , refirió.

yolanda.morales@eleconomista.mx