El gobierno de Francia desafió a los sindicatos al incluir en un proyecto de ley una disputada cláusula para postergar la edad de jubilación en dos años, entre señales que podrían estar remitiendo las protestas callejeras y huelgas de las últimas semanas.

La reforma propuesta por el presidente Emmanuel Macron para racionalizar el bizantino sistema de pensiones francés es la mayor revisión desde la Segunda Guerra Mundial y resulta fundamental para las ambiciones del mandatario galo de dotar de mayor flexibilidad al mercado laboral doméstico y hacerlo más competitivo a escala mundial.

Sin embargo, esto enfureció a los sindicatos, que sostienen que la reforma erosionará las prestaciones que tanto costaron conseguir y dejará a los pensionistas en peores condiciones.

El proyecto de ley refiere que la edad de jubilación para una pensión completa aumentará progresivamente hasta alcanzar los 64 años “para la generación de 1965 que se jubilará a partir del 2027”.

Según la propuesta, la edad legal de jubilación seguirá siendo 62 años, pero los trabajadores que se retiren en ese momento no recibirán la pensión máxima.

Todavía es posible que los planes se diluyan con el Ejecutivo buscando salir del punto muerto.