Son momentos difíciles para Libertad, pero saldremos adelante, dijo Alfredo Solloa García. “La crisis crea una oportunidad para fortalecer la institucionalidad de este grupo”, explicó. “Libertad Servicios Financieros (LSF) es muy grande, en todos los sentidos. Contamos con más de 1 millón de clientes activos y representamos 40% de todo el sector de las sofipos (integrado por alrededor de 40 entidades)”.

La detención el 9 de julio de Juan Collado Mocelo, dueño del grupo financiero, ha obligado a Libertad a tomar decisiones que garanticen el funcionamiento pleno. Solloa asumió de manera temporal la presidencia del consejo de Libertad Servicios Financieros (LSF), en sustitución de Collado Mocelo, que ocupaba la presidencia desde el 2015.

“Todos los días entregamos información. Así lo hacíamos antes, pero estamos conscientes de que ahora esta colaboración es más relevante. Respecto al comportamiento de nuestros clientes te puedo decir que no ha habido una corrida financiera, es más, registramos un pequeño incremento en los depósitos en los últimos días”.

Solloa presidió una reunión de consejo, celebrada el jueves 18, en la cual entre otras cosas se hizo oficial la renuncia de Jaime González Aguadé, expresidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. “Ambas partes convenimos que era lo mejor para todos. Nuestra obligación, como consejo, es tomar las decisiones que más convengan a la institución”, explicó Alfredo Solloa.

En relación con las investigaciones que ha dado a conocer Santiago Nieto, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de la SHCP, dijo: “Tenemos confianza en las autoridades y la certeza de que estamos en orden”.

Él es contador público por el ITAM y fungió como comisario en LSF del 2015 al 2017. Desde julio del 2017 participa como consejero de esta institución.

“La supervisión ha sido exhaustiva, desde hace mucho tiempo. Entendemos que así debe ser, por la relevancia de Libertad en el sector de las finanzas populares. Hay lugares donde somos la única alternativa del sector financiero formal para miles de personas”.

En este momento lo más importante es trabajar con el máximo de normalidad, dentro de las circunstancias, dijo el ejecutivo. “Seguimos atendiendo a nuestros clientes, del mismo modo que lo hemos venido haciendo en todos estos años. Estamos también en contacto permanente con nuestra plantilla de colaboradores”.

El martes de la semana pasada, los 200 empleados que estaban asignados al edificio corporativo en Querétaro fueron desalojados y se reubicaron en otras sedes de la empresa. Esta decisión fue para anticiparse a un posible aseguramiento por parte de las autoridades federales.