En los últimos años, el sector de las uniones de crédito ha registrado un desempeño sobresaliente, y se encuentran en una buena posición para enfrentar sus desafíos para continuar atendiendo una diversidad de actividades económicas, la cuales son fundamentales para el desarrollo de distintas regiones del país. Así lo consideró Anselmo Moctezuma Martínez, vicepresidente de Supervisión de Banca de Desarrollo y Finanzas Populares de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

En entrevista con El Economista, el funcionario señaló que entre el 2012 y el 2018 el sector vivió un proceso de consolidación que implicó que el número de entidades pasara de 120 a 83, debido a la revocación de algunas uniones, la transformación de otras en figuras financieras diferentes (como las sofomes) o como consecuencia de fusiones y adquisiciones. No obstante, esta disminución ha venido acompañada de un fortalecimiento en cuanto a penetración crediticia y situación financiera del sector.

“Por ejemplo, en el periodo referido, los activos crecieron 77%, para alcanzar al cierre del año anterior la cantidad de 65,269 millones de pesos, a la vez que los indicadores de rentabilidad sobre el capital y respecto de los activos se ubicaron en niveles históricos de 9.6% y 1.5%, respectivamente. Asimismo, el ICAP alcanzó 17.4%, y el índice de morosidad 2.7%, parámetros que muestran niveles de solvencia y de calidad de activos similares a los de la banca múltiple, de 16 y 2.1 por ciento”, sostuvo.

Retos

Moctezuma Martínez explicó que entre los principales retos que se identifican para el sector en los próximos años se encuentran el continuar con el proceso de consolidación entre uniones, a efecto de generar sinergias y economías de escala; ampliar la presencia de este tipo de intermediarios en los diferentes estados y regiones del país, y seguir fomentando la organización colectiva de las pymes en nuevas ramas de la actividad económica.

Indicó que además se deben desarrollar productos y servicios novedosos que les permitan ampliar la base de las unidades productivas atendidas, impulsar nuevos programas de inversión y de apoyo integrales, de la mano y con el fondeo de la banca de desarrollo, así como compartir riesgos con dichos bancos de desarrollo, mediante la instrumentación de programas de garantías que les permitan a su vez abaratar el costo del financiamiento para sus acreditados.

Sobre su índice de morosidad de la cartera total, comentó que se ubicó en 2.7% al cierre del 2018, ligeramente superior al de la banca múltiple, que fue de 2.1%. Asimismo, a lo largo de los últimos seis años, dicho indicador se ubicó en el rango de entre 2% y 3%, lo que indica que no han existido problemas serios en los niveles de  cartera vencida.

“Dentro de la cartera de crédito de las uniones, 54.1% corresponde a operaciones cubiertas con garantías naturales y prendarias, 33.5% con garantía inmobiliaria, y sólo 10% no presenta garantía alguna. El porcentaje restante corresponde a operaciones de factoraje y arrendamiento”, comentó.

Riesgos

El funcionario señaló que al igual que otros intermediarios financieros, las uniones también enfrentan una diversidad de riesgos inherentes a su operación, entre los que destacan el de crédito.

“Al respecto, la instrumentación de un buen proceso crediticio es fundamental para garantizar una sana originación y el debido seguimiento de las operaciones. Adicionalmente, la aplicación de prácticas sanas en materia de gobierno corporativo es vital para definir una estrategia de negocio que sea sustentable en el tiempo. También es fundamental la instrumentación de un sistema de control interno robusto, que garantice la ejecución de los procesos”

Aseguró que, entre los aspectos que debe trabajar para enfrentar los riesgos que vienen aparejados con la innovación y el desarrollo tecnológico, se encuentran el promover la actualización de sus sistemas y plataformas informáticas, a fin de mantener e incrementar el control de sus actividades; fortalecer la seguridad informática, no sólo para la protección de los activos y las operaciones, sino también para la preservación de la información y datos de la entidad y sus clientes, y mejorar los controles en materia de prevención de fraudes y del lavado de dinero.

Regulación

En el tema de regulación, el vicepresidente de la CNBV expresó que actualmente se está trabajando en la modernización de las disposiciones prudenciales que aplican al sector en temas relativos a calificación de cartera, reportes regulatorios, criterios contables y administración de riesgos.

“En cuanto al primero de ellos, destaca la evolución hacia un enfoque de reservas para riesgos de crédito basado en pérdidas esperadas, en donde se reconozcan técnicas de mitigación como las garantías proporcionales y de primera pérdida que otorgan los bancos de desarrollo”.

Asimismo, enfatizó que se estará trabajando en la actualización del marco de capital para alinearlo con el estándar de otros intermediarios financieros, así como en algunos aspectos de control interno y de ciberseguridad.

Agregó que la regulación diferenciada está cobrando relevancia en la revisión del marco regulatorio de este sector, ya que los procesos, estructuras y unidades administrativas que se requieren para instrumentar las disposiciones en materia de control interno, administración de riesgos, proceso de crédito, vigilancia y auditoría deben guardar congruencia y equilibrio con el tipo de actividades y productos que ofrecen las uniones de crédito y sus modelos de negocio. Lo anterior a efecto de no encarecer innecesariamente la instrumentación de la norma, pero sin dejar de instrumentar sanas prácticas en las materias referidas.

“El objetivo es que la regulación contribuya a mantener la solvencia, seguridad y eficiencia de estas entidades, así como a promover su expansión y consolidación como una opción viable para muchas pymes que requieren de servicios financieros integrales, tal y como lo ofrecen las uniones de crédito”.

Finalmente, Anselmo Moctezuma detalló que por el sector que atienden las uniones su participación en la inclusión financiera será fundamental, ya que contribuirán en la promoción de cambios en la arquitectura de mercado, en donde existe una alta concentración de los servicios financieros.

“Su modelo de negocio se basa en una atención integral a unidades productivas que no necesariamente son atendidas por la banca comercial, brindando no sólo opciones de ahorro y financiamiento, sino también asesoría técnica y comercial, fomentando la organización colectiva”, dijo.

Además, este tipo de intermediarios tiene presencia y arraigo en lugares que no necesariamente son atendidos por las instituciones de banca múltiple.

Perfil

Anselmo Moctezuma Martínez

  • Vicepresidente de Supervisión de Banca de Desarrollo y Finanzas Populares.
  • Es licenciado en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Maestro en Ingeniería Económica y Financiera por la Universidad La Salle.
  • En la CNBV, ha trabajado en las áreas de estudios económicos, desarrollo regulatorio y supervisión. En el área de Desarrollo Regulatorio, formó parte del grupo de trabajo encargado de elaborar e instrumentar las disposiciones basadas en Basilea II.
  • Se desempeñó como Director General de Supervisión de Banca de Desarrollo y Entidades de Fomento.
  • Elaboró la metodología para calificar a los mitigantes de riesgos en la Matriz CEFER aplicable a Banca Múltiple y Banca de Desarrollo y colaborador en la elaboración de dicha metodología para Sociedades Financieras Populares, Uniones de Crédito y Sociedades Cooperativas de Ahorro y Préstamo.