Las autoridades en México, en particular la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), estaban enteradas desde el 2002 de los problemas que tenía HSBC México para implementar los controles necesarios y prevenir el lavado de dinero; y en el 2007 habrían emitido una recomendación a la institución financiera y a su matriz, de acuerdo con la información divulgada por la investigación que se lleva a cabo en el Senado de Estados Unidos al banco inglés en aquel país.

El documento menciona que en octubre del 2007, a petición de la CNBV, se solicitó una reunión donde estaban Paul Thurston, director general de HSBC México, y el Jefe de Supervisión Bancaria de la CNBV, en la que este último le externó su preocupación sobre las laxas políticas antilavado.

Se centró en las deficiencias en los controles internos(...), el lento progreso en la lucha contra los problemas de datos y conocimiento del cliente, así como los procedimientos contra el lavado de dinero , escribió Thurston al que era el Director General de HSBC Holding, Michael Geoghegan.

Asimismo, el funcionario de la CNBV le comentó que había muchas preocupaciones sobre si sería capaz el banco de implementar un fuerte control interno en México y mantener un ojo en otros países, ya que también se vigilaba el lavado de dinero de las otras filiales en América Latina.

El Director de la filial mexicana de HSBC le respondió a la CNBV que estaban consientes del problema y que estaba trabajando en el tema lo más rápido posible.

En diciembre del 2007, el grupo de auditoría interna de México emitió un informe que había sido ordenado anteriormente, en el cual se encontró que en HSBC México se controlaba el blanqueo abajo del estándar y que suponían un alto riesgo para la institución.

Para principios del 2008, la Dirección de HSBC México y a escala internacional, sabía del escaso control que se estaba llevando a cabo en su filial mexicana para identificar las operaciones de lavado.

Por ello, el 26 de noviembre del 2008, se llevó a cabo una reunión en México de alto nivel entre Michael Geoghegan, director general del Grupo HSBC, Emilson Alonso, presidente de HSBC América Latina, y Luis Peña, director de HSBC México, con el presidente de la CNBV Guillermo Babatz, el jefe de Supervisión Bancaria, Patricio Bustamante, y el jefe de Supervisión de Lavado de Dinero, Pablo Gómez.

De acuerdo con un correo electrónico del mismo personal directivo de HSBC, los funcionarios destacaron el progreso significativo realizado por el banco en materia de lavado de dinero, pero estaban muy preocupados , acerca de las cuentas en dólares en la división de HSBC México Caimán, las cuales habían disminuido el volumen de dólares por haber sido repatriados a Estados Unidos.

El mismo correo electrónico indicó que, entre enero y septiembre del 2008, HSBC México había repatriado 3,000 millones de dólares a Estados Unidos, lo que representó 36% del mercado y el doble de lo que el mayor banco de México, Banamex, había repatriado, a pesar de que HSBC sólo representaba el quinto banco más grande en el país.

Finalmente, todo quedó en una recomendación y un compromiso del banco de atender el asunto. Ahora HSBC reconoce que existieron fallas en el control de las políticas antilavado de dinero, las cuales ya están siendo corregidas.

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