La tarde lluviosa del domingo 8 de septiembre fue presentada la reforma hacendaria con sentido social en la residencia oficial de Los Pinos. Fue la reforma más guardada en secreto. No se filtró ningún cambio. Nadie conocía su contenido. Fue una reforma fiscal que se negoció en tres tiempos.

Primero, estuvo enmarcada por la desaceleración de la economía y los efectos de los fenómenos climatológicos. Segundo, la reforma se logró gracias al apoyo de diputados del partido de la izquierda con un acuerdo anunciado en las escalinatas de la Emperatriz en Palacio Nacional. Tercero; la reforma se pudo aprobar, en su último tramo, en el Senado sin el PAN por otro acuerdo que concretó el PRD en el Hotel Le Meridién.

Aquella tarde del 8 de septiembre fue de decepción. La reforma puso toda la carne al asador con el fin de tener margen de maniobra en las negociaciones, pero sin el principal aderezo: no hubo IVA a alimentos y medicinas.

Algunos funcionarios dijeron (off the record) que la reforma se hizo como para que la izquierda no le pusiera obstáculos, ya que se quitaban privilegios y tratamientos especiales a las empresas y pagarían más los que más tienen.

Nadie nos consultó , se quejaron los empresarios, días después de haberla analizado. Ya se habían acostumbrado a que los gobiernos anteriores pidieran su opinión o respaldo antes de sacarla a la luz.

Las primeras reacciones fueron que dicha reforma le pegaba duro y a la cabeza a la clase media, por el tema del IVA a las colegiaturas, los límites en las deducciones de impuestos personales y prestaciones laborales. Los diputados se tomaron su tiempo.

El secretario de Hacienda, Luis Videgaray, la defendió cuando compareció ante diputados al acudir por motivos de la glosa del Informe de Gobierno. Ahí comenzaron los primeros cambios, al dejar entrever que cederían para quitar el IVA a colegiaturas. El rechazo del paquete fiscal poco a poco fue creciendo.

Escalera de la Emperatriz

Entre los inconformes por el paquete fiscal, los más enojados eran los empresarios, con quien Videgaray privilegió el diálogo para evitar una ruptura con la Iniciativa Privada. El Colegio de Contadores se pronunció en contra, al afirmar que era una reforma agresiva, generadora de desempleo.

Hasta el 25 de septiembre, el subsecretario de Ingresos y principal negociador, Miguel Messmacher, explicó el paquete fiscal ante diputados de la Comisión de Hacienda.

Para el 30 de septiembre, la Comisión de Hacienda comenzó las audiencias públicas para escuchar a los inconformes. En octubre, los analistas ya consignaban, en la encuesta que levanta el Banco de México, que la política fiscal sería un obstáculo para el crecimiento.

A un mes de su presentación, no había nada, ni dictamen ni reuniones. Hasta el 9 de ese mes, la Comisión de Hacienda se declaró en sesión permanente. Y de ahí en adelante surgieron las primeras negociaciones, pero en privado.

El 15 de octubre, en la Escalera de la Emperatriz en Palacio Nacional, Videgaray, los coordinadores de las bancadas del PRI y PRD en San Lázaro y el Jefe de Gobierno capitalino anunciaron que llegaron a un acuerdo de cinco puntos.

El partido del sol azteca consiguió un Fondo de Capitalidad para el DF y que lo incluyeran en el fondo de infraestructura social, que sólo toma en cuenta a los estados. También se quitó el IVA a espectáculos.

Finalmente, el 16 de octubre salió el dictamen del paquete fiscal, con la novedad de los impuestos a la comida chatarra a iniciativa del PRD, para resarcir los faltantes de los cambios que se hicieron a la propuesta original y se suavizó la dureza de los cambios propuestos en el Código Fiscal.

Suaviza SHCP efectos de reforma

Días antes de la entrada en vigor de la reforma hacendaria, la Secretaría de Hacienda dio a conocer estímulos fiscales y medidas de simplificación administrativa a diversos sectores como la minería, transportes, turismo, agropecuario, los nuevos Repecos y la industria maquiladora.

También desgravó algunos productos como la goma de mascar, a la que el Congreso había aprobado aplicar 16% del IVA y finalmente se lo quitó. Así, sólo se pagará el impuesto especial sobre producción y servicios de 8% a los chicles.

Todo lo anterior lo hizo a través de un decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación y de la Resolución Miscelánea Fiscal que adelantó antes de que terminara el 2013, cuando por lo general ese tipo de medidas y aclaraciones fiscales se dan a conocer en el primer semestre de cada año.

La Secretaría de Hacienda expuso que el objetivo fue facilitar el cumplimiento de los cambios.

Algunos estímulos están condicionados a que los beneficiados se comprometan a evitar que la aplicación de algunos impuestos sea trasladada al consumidor.

Tratos en Le Méridien

Así fue que llegó la minuta del proyecto de decreto del paquete fiscal al Senado de la República, donde los panistas ya habían adelantado que no la aprobarían tal como se las mandaron desde San Lázaro, por ser una reforma que provocaría el estancamiento de la economía.

El mayor encono era el IVA homologado en las zonas de la frontera del país.

Era la mayor batalla a dar de los senadores; la menor, el impuesto a la comida y venta de mascotas, sobre todo del blanquiazul de los estados colindantes con Estados Unidos.

Pero la ofensiva del PRD en la sede del Paseo de la Reforma se endureció y lanzó la propuesta de poner un impuesto a los ricos, iniciativa que no cuajó.

Sin embargo, ante el retiro del PAN de la discusión, el PRD nuevamente ganó terreno.

Un día antes de la fecha fatal para su aprobación, representantes del PRD se reunieron en privado son el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, en el hotel ?Le Méridien cercano al Senado.

Ahí surgió otro acuerdo: subir de 5 a 8% el impuesto especial a la comida chatarra, ampliar el límite para la deducción de impuestos de 47 a 50%, que finalmente quedó en 53% en el pleno, una mejor distribución de los ingresos por derechos a la minería y que el seguro de desempleo se financiara con recursos públicos.

Desaceleración y desastres

Como otras reformas o cambios fiscales, la Hacendaria con sentido social del presidente Enrique Peña Nieto tuvo como marco una desaceleración, consecuencia de la crisis mundial.

Había recesión mundial y la economía mexicana ya presentaba un menor ritmo de avance, el cual se fue agudizando en el transcurso del año.

Además se tuvieron que enfrentar las críticas por los subejercicios del gasto público, que no fluía por estar atado al déficit cero en las finanzas públicas. A esto se le agregó los efectos de la crisis de las vivienderas.

La Iniciativa Privada no dejaba de pedir que se regularizara el gasto de manera urgente. Los analistas comenzaron a hacer sus ajustes en las expectativas de crecimiento para el 2013.

Y para colmo, pegaron fuertes fenómenos climatológicos como Ingrid y Manuel, que hicieron presencia desde mediados de septiembre; 15% de los municipios en el país fue declarado zona de emergencia o desastre natural restando puntos al Producto Interno Bruto.

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