Durante el sexenio pasado, algunas instituciones tuvieron un papel relevante durante la crisis y otras tuvieron que redefinir su papel, por lo que su presencia fue más discreta.

Pese a ello, en general, los bancos más dinámicos fueron Nafin y Banobras, debido a la crisis financiera del 2008-2010; mientras que Bansefi y Banjercito fueron objeto de una redefinición en sus operaciones. Por su parte, la Sociedad Hipotecaria Federal y Finrural vivieron diferentes periodos críticos en sus sectores que llevaron a implementar programas de rescates, los cuales aún siguen en proceso de maduración.

NAFIN

Durante los últimos seis años, el banco tuvo un papel relevante en la epidemia de influenza en el 2008 y la crisis económica del 2009 y el 2010, apoyando a los sectores afectados por estas circunstancias.

Héctor Rangel Domene le imprimió un estilo más profesional y conservador al banco, con una visión de dar créditos sólo a proyectos viables, lo que a las instituciones no bancarias que se fondean con el banco les pareció que tenían poco apoyo.

No se concretó la fusión con Bancomext, pero el banco participó con proyectos muy importantes, como el de Etileno XXI, por 3,200 millones de dólares. Asimismo, los programas de Cadenas Productivas, Crédito a Proveedores, y Garantías para créditos pyme a los bancos fueron muy exitosos, donde incluso seis de cada 10 créditos bancarios a estas empresas cuentan con una garantía de la institución.

A decir de la pasada administración, el banco dejó resuelto el asunto de los pensionados de la institución, donde el fondo de retiro está completamente capitalizado.

BANCOMEXT

Debido a la iniciativa que tomó la administración federal para fusionarlo con Nafin, el banco comenzó a desmantelarse poco apoco, por lo que muchas de sus atribuciones de promoción a los exportadores fueron trasladadas al nuevo organismo ProMéxico, por lo cual su presencia en el sector financiero fue menor, mientras que las operaciones de crédito para pymes exportadoras se redirigieron a Nafin.

Destaca que durante la crisis hizo válida la garantía de crédito de Mexicana de Aviación, tomando nueve aviones con un valor de 6 millones de dólares cada uno.

De acuerdo con la dirección del banco, Bancomext superó la meta impuesta para 2012 en el Plan Nacional de Desarrollo en apoyos para empresas exportadoras; sin embargo, el número aún es bajo, 545 empresas en total, tomando en cuenta el perfil exportador del país.

BANOBRAS

Junto con Nafin, el banco fue uno de los más dinámicos en el sexenio pasado, debido al impulso del gobierno de Calderón a la infraestructura, además de la participación que tuvo con los estados, los cuales llevaron a cabo diversas obras públicas con el apoyo de la institución.

Los desembolsos permitieron que la cartera de crédito se haya multiplicado por 2.5 veces aproximadamente, entre el 2006 y septiembre del 2012, con un saldo de 204,303 millones de pesos.

Así, en seis años, se incrementó el apoyo a los sectores de estados, municipios y proyectos con fuente de pago propia, desembolsando más de 197,000 millones de pesos a septiembre del 2012. El banco se caracterizó por el estrecho lazo con las entidades federativas, al punto de mencionar que el nivel de endeudamiento de los estados no le significaba un problema, pese a que las calificadoras colocaban a varios de sus acreditados como sujetos de riesgo de crédito.

Al final del periodo de la administración pasada, se dio el mayor volumen de crédito; el 2011 fue el año en que se otorgó el mayor monto del sexenio con 57,191 millones de pesos.

SHF

La inercia que traía el sector de la vivienda de inicios de la primera década del nuevo siglo en México se frenó en el 2008, cuando la crisis financiera y económica detuvo las actividades de las hipotecarias, con lo que el banco tuvo que redefinir su estrategia en los primeros años del sexenio pasado.

Por ello, el banco de fomento desarrolló un plan de apoyo para las hipotecarias en el 2009, el cual permitió que se refinanciaran algunos papeles de deuda de las instituciones, al mismo tiempo que se les daban nuevas garantías de 65% de las pérdidas en nuevos papeles de deuda, programa que el director de la SHF, Javier Gavito, nunca consideró como un rescate del sector.

Finalmente, el sector terminó con cinco de las 30 hipotecarias que existían al inicio del sexenio, incluso quebraron algunas tan importantes como Su Casita y CI.

La administración no pudo resolver el problema orgánico del banco; de acuerdo su normatividad interna, establece que a partir del 2014, los papeles bursátiles que coloca la institución ya no tendrán garantías del gobierno federal, situación que heredó a la nueva administración.

BANSEFI

El banco comenzó tomando un nuevo rumbo en el sexenio de calderón, al desarrollar la Red de la Gente, lo que le permitió extender sus servicios de ahorro a las comunidades más remotas, con el objetivo de bancarizar a la población más vulnerable, alcanzado al cierre del 2012 más de 30,000 puntos de atención.

El ser un dispersor de los programas sociales como oportunidades le permitió dar cerca de 8 millones de tarjetas de débito.

Asimismo, las tiendas Diconsa fueron los primeros corresponsales del banco, mientras que en el último año de la administración pasada se inició el programa piloto para corresponsalías con las gasolineras de Pemex.

Bajo la dirección de Jaime González Aguadé, el banco se resistió a implementar la banca móvil en las comunidades más alejadas; sin embargo, al cambiar la estafeta con Carlos Montaño, se dejó la implementación del programa de terminales punto de venta con los comercios.

BANJERCITO

Al iniciar el sexenio de Felipe Calderón, el banco comenzó con un proceso de apertura de sus servicios, ofreciendo más productos para los clientes enlistados en las Fuerzas Armadas, al mismo tiempo que también permitió cuentas de civiles.

Así, a pesar de ser un banco de desarrollo, la administración diseñó un modelo similar al de un banco comercial, compitiendo en el mercado privado con sus servicios.

Al cierre del 2012, terminó con cerca de 60 sucursales en todo el país, con más de 400,000 clientes sólo de las Fuerzas Armadas, los cuales constituyen más de 80% de las cuentas de captación y 100% de crédito.

El banco brinda a sus clientes prácticamente todos los servicios de la banca comercial.

FINRURAL

Con un nacimiento complicado en el 2003, la institución heredera del antiguo Banrural llegó al inicio del sexenio de Calderón con un solo objetivo, reiniciar un banco de desarrollo agrícola, pero con más profesionalismo, por lo que el carácter conservador fue el sello del banco.

Por mandato y para asegurar que las generaciones futuras tengan acceso a financiamiento, se apega a la normatividad de la CNBV con criterios que aseguren su sustentabilidad.

La cartera de crédito del banco terminó en cerca de 25,500 millones de pesos en el 2012, lo que para muchas agrupaciones empresariales, financieras y agrícolas es muy poco para lo que demanda el campo mexicano.

Sin embargo, el banco de desarrollo tuvo que enfrentar dos periodos de crisis en el campo, desde el 2010 hasta el cierre del 2011, los productores agrícolas sufrieron un largo periodo de sequía, por lo que el banco canalizó créditos por más de 5,000 millones de pesos en el 2011 a los cinco estados más afectados.