La actual presidenta de Citigroup, Jane Fraser, se posiciona para suceder al actual CEO global de la entidad, Michael Corbat.

Fraser comenzó su carrera en la consultoría estratégica McKinsey, diciendo que sólo tomaría la plaza si era para trabajar directamente para el jefe de banca de la consultoría. Tiempo después, el jefe bancario de McKinsey, Lowell Bryan, recordó: “Ella es la única persona que ha logrado impresionarme”.

En octubre pasado, 25 años después de iniciar su carrera, Fraser recibió un puesto mucho más significativo al ser nombrada presidenta de Citigroup.

Su ascenso al puesto número dos en Citi se produjo en una coyuntura crítica para el prestamista estadounidense, cuyo desempeño en los últimos tres años ha quedado a la zaga del de sus rivales, JPMorgan y Bank of America.

Los inversionistas están presionando por decisiones estratégicas más audaces a nivel de grupo y un mejor rendimiento en su división de banca de consumo, que ahora supervisa Fraser.

Desde su llegada a Citigroup, en el 2004, ha ocupado diversos cargos, entre los cuales destacan la administración de la estrategia de clientes en la división de Banca Global y la dirección global de Estrategia, Fusiones y Adquisiciones de Citigroup, así como la responsabilidad de todos los negocios que tiene el grupo financiero en 27 países, entre los que se encuentra México.

En estos 15 años en Citi, Fraser ayudó a sacar al banco de la crisis financiera, reformuló la banca privada después de la venta, en el 2012, de la correduría estadounidense Smith Barney y dirigió el negocio hipotecario del 2013 al 2015.

Recientemente, Fraser lideró la expansión de la división latinoamericana de Citi y ha supervisado el cierre de sus negocios de banca minorista y tarjetas de crédito en Brasil, Argentina y Colombia. Además, defendió una inversión de 1,000 millones de dólares en su filial mexicana, Citibanamex.

Como directora del banco, Fraser aumentó los ingresos en más de un quinto desde el primer semestre del 2010 hasta el primer semestre del 2013, y revisó el liderazgo de la división.

Sus estrategias incluyeron instigar un programa de tarifas que era indiferente a si los clientes usaban los administradores de fondos internos de Citi o una empresa externa como BlackRock, una medida que ayudó al banco a evitar los conflictos de intereses que plagaron a sus rivales.

En el negocio hipotecario, Fraser mejoró el rendimiento al reducir los gastos operativos y cambiar a hipotecas originarias a través de los canales minoristas de Citi, en vez de hacerlo a través de corredores.

Michael Helfer, quien forma parte del directorio de Citibanamex, dijo que en América Latina Fraser “capturó a todos en parte porque hablaba español” y en parte porque “inmediatamente comenzó a ejercer el control de manera apropiada” en Citibanamex.

La filial estadounidense estaba en la mira de los reguladores por fallas de control anteriores que resultarían en multas de 100 millones de dólares. Bajo su mandato desde el 2015 al 2019, los ingresos comparables en la división de Latam crecieron casi un tercio, mientras que las ganancias aumentaron dos tercios.

“Ella tiene una buena reputación para mejorar, construir y producir”, dijo Jason Goldberg, analista de Barclays.

Helfer agregó: “Me encantó trabajar con ella, pero me alegro de no haber trabajado para ella”.

Otros candidatos potenciales para suceder a Corbat son el antiguo jefe de bancos de inversión de Citi, Paco Ybarra, y el director financiero Mark Mason, quien ha desempeñado funciones operativas y estratégicas. Corbat no ha fijado una fecha de jubilación, y el nuevo papel de Fraser le da una plataforma sólida para posicionarse y demostrar su valía como sucesora.