Los recursos que otorgó México para el desarrollo de proyectos de cambio climático durante el periodo 2016-2018, ascendió a 29,477 millones de dólares. De cinco instrumentos de financiamiento que otorgan recursos, 64% proviene del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF); 27% de los bonos verdes, y el resto de la banca nacional, banca comercial y otros fondos.

Sin embargo, aún hay mucho por hacer, pero ya se han dado grandes pasos. Más de 300 instituciones del sector financiero de México y de otras partes del mundo (la Embajada del Reino Unido, Climate Bonds Initiative, el Banco Interamericano de Desarrollo y la Corporación Financiera Internacional) se han unido al Consejo Consultivo de Finanzas Verdes (CCFV) para impulsar el financiamiento de proyectos que generen impactos positivos y, además, discutir sobre la necesidad de atender nuevos riesgos y desafíos financieros relacionados con factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo; sin embargo, hay muchos desafíos.

“El mayor reto que tenemos es conseguir que el sector entero de inversionistas institucionales mexicanos: afores, sociedades de inversión, aseguradoras y asesores financieros independientes exijan colectivamente, un compromiso real, un plan de reducción de su huella de carbono a cada uno de los emisores públicos, ya sea de acciones o de deuda”, expresó Enrique Solórzano, CEO de Sura y presidente del CCFV.

Para Javier Bernal, director de Mercado de Dinero de Monex Grupo Financiero y consejero general del CCFV, el desafío para implementar las finanzas verdes en México tiene como disparadores: la promoción de la educación financiera sustentable y garantizar una taxonomía en el mercado local conforme a estándares internacionales (de primer nivel).

Enfoque

Según datos de ONU-Hábitat, las ciudades son una de las fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero más importantes a nivel mundial, ya que consumen 78% de la energía y producen más de 60% de las emisiones. “Es fundamental contar con mecanismos que permitan la reducción y compensación de emisiones y uno de los compromisos del Grupo Bolsa Mexicana de Valores apunta en ese sentido”, indicó Alba Aguilar, directora de Nuevos Mercados de MÉXICO2.

La semana pasada, Grupo BMV presentó su estrategia de sustentabilidad, que comprende cinco líneas de acción: manejo de residuos, neutralización de emisiones, eficiencia energética, ahorro de agua y ejemplo en el mercado financiero.

Solórzano dijo que se requiere que el emisor que quiera colocar deuda o capital en el mercado o que sea emisor activo realice una divulgación pública de sus planes para que los inversionistas puedan dar seguimiento y paulatinamente obligarlos a su cumplimiento. “Colectivamente podemos provocar que las empresas públicas, se comprometan realmente a un cambio si pretenden seguir contando con el fondeo del mercado”. 

Acciones

El CCFV desarrolló los Principios de Bonos Verdes y está trabajando la propuesta integral de financiamiento verde para México con las autoridades. Consideran que en los siguientes años se aliarán con los actores de las diferentes industrias limpias con objeto de identificar las acciones puntuales que detonen el desarrollo de este mercado. “Será clave, implementar una agenda verde y sustentable de la mano de las autoridades financieras y ambientales para lograr nuestros objetivos como un país ganador”, agregó Bernal.

El CCFV puede apoyar a los inversionistas institucionales a adoptar mejores estándares en el conocimiento, medición y mitigación de los riesgos no financieros en que incurrimos al invertir en empresas y proyectos que tienen un impacto en el deterioro o no del medio ambiente. Van a crear equipos de analistas para minimizar los riesgos de inviabilidad de proyectos.

Bernal consideró que existe un enorme reto y es el que representa mapear el pipeline (los proyectos 100% verdes por financiarse en cuestión de infraestructura pública y privada), que sean objeto de asistencia por parte del sector en cada una de las etapas desde la implementación hasta la estabilización, además de identificar y promover las oportunidades de inversión con Banobras y las diferentes asociaciones de energías limpias será una de las áreas en las que se enfocarán.

“Es imperativo, que se movilicen enormes sumas de capital a los proyectos verdes y sustentables en las diferentes industrias, especialmente donde hay enormes cifras de inversión privada pendiente, sobre todos en los sectores de energía limpias como la solar y eólica, donde hay interés, pero cautela por el momento”.

El consejero general de CCFV mencionó que es fundamental que México tenga un mercado de electricidad de corte internacional se requiere la reactivación de las subastas de compra de energía por parte de la CFE. Estos elementos serán clave en la detonación de estas inversiones (estimaciones señalan a más de 10,000 millones de dólares para la siguiente década y consideró que es de suma relevancia, internalizar la comprensión de los riesgos de transición y físicos para portafolios y balances del sistema financiero que genera el cambio climático (evaluarlos y gestionarlos apropiadamente).

“No sólo hay riesgo sistémico, sino una enorme oportunidad para el desarrollo de productos financieros bursátiles y bancarios que soporten el desarrollo del mercado verde en México”, dijo.

“Inclusive la definición e implementación de los incentivos adecuados a los operadores financieros será clave en la transición hacia un sistema financiero sustentable”, concluyó Javier Bernal.

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