La colocación del crédito tradicional del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) de más bajos ingresos, que ganan hasta 2.6 UMAs al mes, poco más de 6,600 pesos, no tuvo su mejor inicio de año, con una caída cercana a 50% en los primeros cinco meses del 2019; sin embargo, esta tendencia se revertirá al otorgarles a las personas de este segmento una mayor capacidad de crédito, indicó el director de la hipotecaria Carlos Martínez Velázquez.

Cuestionado por este medio sobre la caída de casi 50% del crédito tradicional en segmentos de más bajos ingresos, Martínez Velázquez indicó que este nuevo esquema, donde se aumenta la capacidad en el monto máximo del crédito hasta 16%en este segmento salarial, será benéfico para reactivar la colocación de financiamiento para los trabajadores de este cajón.

“Esperamos que haya una colocación importante de este segmento, que los trabajadores estén seguros de que ya con esos montos y los precios que hemos observado en el mercado van a poder comprar una vivienda”, indicó el funcionario.

Hace algunos días, este medio informó que durante los primeros cinco meses del año, se habían colocado 24,421 créditos tradicionales en el segmento salarial de hasta 2.6 UMAs, es decir, una caída de 47% respecto al mismo periodo del 2018, cuando se colocaron 46,145 financiamientos en este segmento.

Pese a esto, el ritmo de colocación del organismo en general presentaba un aumento de 3.5% entre enero y mayo, respecto al mismo periodo del 2018.

“El total de créditos que ha dado el instituto al 23 de junio es superior al que ha dado a junio del 2018, el total de créditos viene muy bien en general. En vivienda usada tenemos un crecimiento muy importante, ha habido crecimiento en todos los cajones salariales diferentes al de vivienda económica”, argumentó Martínez Velázquez.

Comentó que la caída en la colocación de crédito tradicional para trabajadores que ganan hasta 2.6 UMAs mensuales se debe a que el ritmo en este segmento se acompañaba del subsidio del gobierno; sin embargo, al haber un cambio en la política para estos apoyos, además de un alza en el salario mínimo, se registró esta caída en los primeros meses del año.

“Revisamos los montos máximos conforme al alza del salario y una actualización  era evidente. Los montos del crédito en este cajón salarial se habían rezagado porque venían ajustados también por el subsidio, entonces era importante hacer este primer ajuste de los montos de crédito”, comentó el funcionario.

Desarrolladores se enfrentan a menos subsidios

Para este año, en el Presupuesto de Egresos de la Federación, el esquema de subsidios para la vivienda tuvo un cambio sustancial respecto a los montos que recibía en años anteriores. El esquema de subsidios cambió de nombre a Programa de Vivienda Social y además tuvo una reducción sustancial de su presupuesto, pues para este 2019 se le aprobaron alrededor de 1,700 millones de pesos, es decir, 70% menos en términos reales, que los 5,700 millones ejercidos en el 2018.

Esto hizo que los desarrolladores de vivienda tuvieran dificultades para colocar la vivienda que antes colocaban con préstamos acompañados de este subsidio federal.

“Había una planeación que se hacía desde las empresas desarrolladoras que partía del supuesto del monto que iba a dar el gobierno federal para subsidios. Entonces, los desarrolladores planeaban por encima de la demanda”, comentó.

Martínez Velázquez destacó que si bien,el aumento en los montos máximos de créditos para trabajadores de menos ingresos ayudará a la industria a colocar la vivienda que tenían rezagada, los desarrolladores ya deben planear conforme a la demanda y no al presupuesto que salga de programas gubernamentales.