En su reporte sobre cómo va México en materia de prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo, el Grupo de Acción Financiera (GAFI) señala como uno de los puntos a considerar que se conozca más al beneficiario final de los recursos. Con ello coincide la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), la cual señala avances en esta materia, pero destaca la importancia de que el sistema financiero se adentre y penetre todavía más en el conocimiento de los clientes.

En entrevista, Sandro García Rojas, vicepresidente de Supervisión de Procesos Preventivos de la CNBV, afirma que la evaluación del GAFI sobre México es una fotografía clara, y que incluso el país se encuentra en materia de prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo en niveles similares a los de Estados Unidos, Dinamarca, Canadá y otros países europeos, y por arriba de algunas naciones de Centroamérica.

En el caso de la CNBV, que salió bien evaluada en materia de supervisión, el funcionario destaca que ello es resultado de que en los últimos años se ha avanzado en pilares de prevención y combate al lavado como un enfoque basado en riesgos; la certificación y oficiales de cumplimiento y auditores internos y externos, además de un constante acercamiento con los diferentes sectores sujetos a supervisión. “Entonces digamos que ese es el gran fuerte que hemos logrado impulsar”, dice.

Sin embargo, refiere que para fortalecer el combate al lavado de dinero se debe detener el flujo de los capitales ilícitos, y eso se hace, en parte, a través de la identificación e integración de los expedientes con el conocimiento del cliente, y realizando las debidas diligencias.

Como ejemplo, menciona que en México no existe un registro público de accionistas, algo que considera necesario para poder identificar a los beneficiarios finales de los recursos, un punto en el que el GAFI ha puesto especial atención.

“Si no haces una debida diligencia alguien te puede decir: ‘Oye, ya tengo el expediente de mi cliente’. Felicidades, apenas estás identificándolo, ahora vamos a conocerlo; hazle un cuestionario con el que puedas saber a ciencia cierta a qué se dedica, de dónde vienen sus recursos, cuáles son las operaciones más o menos normales que va a tener”, expone.

El funcionario agrega que ciertas personas pueden registrarse como accionistas de una empresa, pero después se firma un libro de accionistas con otros nombres, mismos que no son públicos. “De ahí la importancia de que el sistema financiero se adentre y penetre todavía más en el conocimiento de los clientes, para que no existan las famosas empresas fantasma”.

SE AVANZA EN EL TEMA

El vicepresidente de la CNBV menciona que el año pasado (aunque esto ya no se incluyó del todo en el reporte del GAFI) se emitieron reglas en las que se obliga a todas las entidades del sistema financiero a tener una metodología de evaluación de riesgo; además de que se reforzó el tema de los beneficiarios finales de los bienes.

“En el debate internacional, algunos de los países comentan que no existe en el mundo un mecanismo que un banco o una entidad financiera puedan implementar para alentar y conocer que realmente el beneficiario final es alguien más. Por eso la norma prevé un porcentaje de las acciones. Si no tienes determinado quién es el encargado o quién es el beneficiario final, quien tenga más de 25% del accionariado, y si no tienes claro porque todo está difuminado, podrías incluso (responsabilizar) al administrador de la empresa”, señala.

En este sentido, el funcionario ve como uno de los retos de la CNBV en materia de prevención de lavado de dinero verificar que todas las entidades financieras tengan ya aplicada esta reforma con un enfoque basado en riesgos; además de seguir con el acercamiento con las instituciones que forman parte del sistema, mismas que, dice, han mostrado un compromiso en el tema.

BANCOS, LOS DE MÁS RIESGOS, PERO LOS QUE MÁS CUMPLEN

Sandro García coincide con el reporte del GAFI en el sentido de que son los bancos, por su tamaño, el flujo de recursos que manejan, la variedad de productos que ofrecen y la interconectividad a nivel nacional e internacional, el sector que siempre presentará más riesgos en lavado de dinero.

No obstante, aclara que han sido de los primeros en cumplir con las nuevas normas en la materia, como contar con oficiales de cumplimiento y otros requisitos recientes.

“La banca tiene un papel preponderante, nunca dejará de ser el sector más riesgoso en el tema de prevención de lavado. Ahora, por eso estamos viendo que en la certificación de oficiales de cumplimiento, los primeros en haber cumplido a 100% fueron los bancos y las casas de Bolsa; los que más énfasis han puesto en las estructuras de prevención de lavado y en el tema de la certificación, fueron la banca y las casas de Bolsa. ¿Por qué? Porque tienen más riesgos, operan con más tipos de clientes, con diferentes tipos de productos”, enfatiza.

En este sentido, estima que el gran reto que se tiene es también que las metodologías de evaluación de riesgos que tiene cada una de las entidades esté en constante dinamismo, y con ello probar si los elementos de riesgo y los mitigantes están siendo eficientes.

“¿Esto significa eliminar el riesgo? No, no hay forma, pero justamente eso es lo que hace una banca, una institución de Bolsa: detecta cuáles son los riesgos, cuáles son los tres ingredientes principales: el tipo de clientes,  el tipo de producto que ofrezco y zona geográfica en la que opero.

Pero puede haber mucho más: tipo de moneda, canales de pago; una vez que analizo estos factores de riesgo, pondero en cada uno de ellos diferentes porcentajes de riesgo y pongo mitigantes”, menciona.

El vicepresidente de la CNBV hace énfasis en que la evaluación del GAFI es una fotografía real de cómo está México en esta materia, además de que señala áreas de oportunidad.