“Mientras la corrupción siga siendo rentable, continuará”, fueron las palabras que expresó Marcus Pleyer, presidente del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), durante la reunión Ministerial Anticorrupción del G20.

En la reunión, el presidente del GAFI indicó que la emergencia sanitaria también ha representado una oportunidad para delincuentes y funcionarios corruptos para apropiarse indebidamente de recursos destinados a combatir la contingencia, para beneficio personal.

“Esto daña nuestras comunidades. El dinero sale de las economías precisamente en el momento en que los servicios de salud más lo necesitan. Mientras la corrupción siga siendo rentable, continuará. Es por eso que detener el lavado de dinero es vital para asegurarse de que la corrupción no sea rentable”, expresó el representante del GAFI.

Pleyer destacó que a pesar del compromiso de más de 200 jurisdicciones de implementar los estándares del GAFI en materia de combate al lavado de dinero y financiamiento al terrorismo, la realidad es que muchos países no cumplen en aplicar dichas medidas, por lo que pidió a los miembros del G20 a presionar para que exista dicho cumplimiento.

“El GAFI lleva a cabo evaluaciones integrales que van más allá de los libros de leyes y analizan la implementación en el mundo real. Hacemos que los países rindan cuentas por fallas significativas, incluida la identificación pública o las solicitudes de contramedidas en los casos más graves. La dura verdad es que, a pesar de algunos éxitos, la gran mayoría de países no están implementando las medidas necesarias”, declaró Pleyer.

El presidente del GAFI resaltó tres medidas que los países deben de implementar para atacar el lavado de dinero y financiamiento al terrorismo:

Invertir recursos necesarios para aplicar la ley y se tengan los recursos necesarios para investigar los flujos ilícitos. “En general, los costos de cumplimiento son altos, pero las confiscaciones de dinero sucio son bajas”, declaró.

Acotar las lagunas que existen para la detección de los beneficiarios finales, pues hay que asegurarse que los gobiernos dispongan rápidamente de información precisa y actualizada para detener el blanqueo de capitales en empresas fantasma.

Incrementar la supervisión de las actividades profesionales no financieras, que en México se conocen como actividades vulnerables, y apoyarse en actores como abogados, contadores, entre otros para que puedan aportar información relevante en materia de lavado de dinero.

“Algunas de estas cuestiones se encuentran en áreas políticamente desafiantes. Muchos requieren coordinación a nivel ministerial”, declaró Pleyer y añadió, que es necesario que el G20 impulse la adopción de todas las medidas del GAFI para tener mejores resultados.

“Los insto a que aprovechen esta oportunidad para desarrollar la voluntad política y la capacidad en sus países para abordar los problemas persistentes y trabajar juntos para que la corrupción no sea rentable”, destacó Pleyer al finalizar su discurso.