El secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, exhortó a los legisladores de su país a brindar apoyo a una propuesta para cobrar un arancel a los grandes bancos que fueron beneficiados con rescates durante la crisis financiera.

Según Geithner, esto haría que los bancos actuaran de manera más prudente en el futuro.

"El arancel está diseñado para complementar los esfuerzos destinados a mejorar la estabilidad de nuestro sistema financiero, dando modestos incentivos contra las actividades de riesgo", dijo en declaraciones preparadas para un discurso ante la Comisión de Finanzas del Senado.

Geithner destacó que la tasa, que se cobraría por 10 años y sería establecida en un nivel que permita recuperar completamente los costos del Programa de Alivio a Activos en Problemas (TARP), no tiene como finalidad sustituir la necesidad de estándares más estrictos.

El arancel complementará las reformas financieras generales que actualmente están siendo debatidas en el Senado, explicó.

La propuesta de un impuesto global a los bancos encontró fuerte resistencia en las reuniones del Fondo Monetario Internacional y el Grupo de los 20 del mes pasado, pero la declaración de Geithner mostró que el gobierno estadounidense sigue presionando sobre el tema.

El programa de alivio de activos por 700,000 millones de dólares fue establecido durante la peor parte de la crisis financiera y cuando no estaba claro cuánto se necesitaría para estabilizar el sistema bancario.

Geithner señaló que esto había costado mucho menos de lo temido, en un rango de entre 109,000 millones de dólares a 117,000 millones.

"Nosotros prevemos que nuestra tasa recaudaría alrededor de 90,000 millones de dólares en 10 años, y creemos que debe permanecer vigente por más tiempo, si es necesario, para garantizar que el costo del TARP sea recuperado totalmente", dijo Geithner.

Según él, el Tesoro está trabajando con otros gobiernos que están buscando mecanismos para implementar un arancel similar.

RDS