Hay evidencia de que la incertidumbre causada por la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos impulsó el flujo histórico de remesas que se registró entre el 2016 y el 2017, admitió Daniel Chiquiar, director de investigación económica del Banco de México (Banxico).

Durante la presentación del Reporte sobre las Economías Regionales, explicó que el banco central desarrolló un índice de Incertidumbre sobre Política Migratoria (IIPM), que le permitió identificar que los repuntes de los envíos hacia México desde el 2016 “reflejaron los cambios en la retórica en Estados Unidos sobre inmigrantes, deportaciones, muro de Trump e indocumentados”.

Para desarrollar este indicador, registraron las consultas en Google Trends en Estados Unidos de términos como “deportación”, “patrulla fronteriza de Estados Unidos”, “Trump Wall”, “inmigrantes”, “indocumentados” y “remesas”, entre otros.

Al interior del reporte, en el capítulo especial de Determinantes sobre las Remesas estatales, estimaron que “un aumento en el número de detenciones de 1% incrementa el envío de remesas como proporción del Producto Interno Bruto (PIB) en 0.12 por ciento”.

En tanto que un aumento de 1% en el citado índice IIPM deriva en el crecimiento en el flujo de remesas de 0.14 por ciento. Enfatizan que un mayor grado de incertidumbre de los migrantes mexicanos en Estados Unidos parece conducir a que  decidan enviar mayores flujos de remesas.

El economista del Banco de México admitió que el envío de remesas de mexicanos en el exterior suele ser utilizado para suavizar los patrones de consumo de la familia receptora.

Es decir, aumenta el flujo cuando en México hay problemas económicos, cuando se presenta una depreciación del peso mexicano frente al dólar y también cuando hay una mejoría en las condiciones económicas de Estados Unidos.

Al interior del reporte, el banco central cuantifica la proporción del impacto que cada evento genera en el flujo de remesas.

Así, encontraron que el crecimiento del ingreso per cápita de Estados Unidos de 1% ocasiona un incremento de 3.72% en las remesas como proporción del PIB.

Esto porque mejoran las condiciones del mercado laboral para los migrantes, lo que les permite a su vez enviar mayores flujos de remesas.

Por su parte, la depreciación de la paridad cambiaria de 1% ocasiona un incremento de los flujos de remesas de 1.1 por ciento.

Encontraron que “cuanto mayor sea el nivel de dependencia de una entidad y, por ende, las necesidades de las familias, mayor es el monto de remesas que perciben como proporción del PIB”.

INSEGURIDAD, TURISMO E INVERSIÓN

Ahí mismo, Chiquiar comentó que hay evidencia de que las alertas de visita a México por inseguridad, emitidas por los gobiernos de Estados Unidos y Alemania, generan un impacto “en el margen” del flujo de turistas a México. Ése fue el comportamiento de las regiones de la zona sur del país, durante el cuarto trimestre del año, acotó.

Las entidades que integran la región sur son Campeche, Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz así como Yucatán.

El economista del banco central expuso que la inseguridad es identificada como un factor de riesgo a la baja para el desempeño de la economía en todas las regiones y acotó que, en la medida que se mejore el respeto al Estado de Derecho y se favorezca un contexto de menos inseguridad, se atraerán inversiones productivas a las entidades.

Esto, a su vez, junto con una mayor inversión en infraestructura y transporte, “favorecerá a una mayor sincronización con la actividad mundial”.

El documento de Banxico añade que la reconstrucción tras los sismos de septiembre está apoyando también a incentivar la actividad económica. No obstante, carecen de evidencia suficiente para estimar cuánto tiempo más la reconstrucción será uno de los estimuladores de la actividad económica.

Finalmente, consideró que, en la medida que se logren las recomendaciones antes citadas para acelerar la inversión, se podrá lograr la mayor diversificación de los mercados de exportación regional, aprovechando la ubicación geográfica y el patrón de especialización que tiene el país.

Esto ayudará a diversificar los mercados de exportación, generar ganancias de productividad, acelerar la actividad económica y generar bienestar de la población.

PROCESO ELECTORAL, RIESGO A LA BAJA

El reporte se desarrolla trimestralmente a partir de encuestas entre empresarios de todo el país y, a partir de ahí, identifican también los riesgos al alza sobre la actividad económica, es decir, los que pueden favorecer un crecimiento en las economías.

En esta ocasión se refiere a un resultado favorable en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte; incremento mayor al esperado en la inversión privada en sectores energético y automotriz, y en una eventual mejora en seguridad pública.

En contraste, entre los riesgos a la baja están: deterioro de la seguridad pública; incertidumbre en el proceso electoral con volatilidad, y la competitividad de México afectada por la reforma fiscal de Estados Unidos.

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