Fitch considera que el sector bancario español tardará todavía “unos años más” en completar la limpieza de sus balances en cuanto a la exposición de activos problemáticos derivados de la crisis inmobiliaria, según se desprende de un informe sobre la calidad de los activos de los bancos de la Unión Europea (UE).

La firma estadounidense explica que el sector bancario español, al igual que el de Irlanda, ha mostrado “un progreso notable” en la reducción de la morosidad, beneficiado por un crecimiento económico superior a la media de la UE. Fitch prevé que el Producto Interno Bruto de España se impulsará 2.6% este año y 2.3% en el 2019, lo que considera que debería traducirse “en una mejora sustancial de las métricas de calidad de los activos bancarios”.

No obstante, Fitch también destaca el “uso sustancial” de fondos estatales para ayudar a reducir los niveles de morosidad por parte de los bancos españoles antes de la implementación de la normativa sobre reestructuración y resolución bancaria a escala de la UE adoptada en la primavera del 2014.

“Esperamos que el stock de activos problemáticos o dudosos siga disminuyendo en España durante el 2018, apoyado por el crecimiento económico interno, la caída del desempleo y una amplia recuperación del mercado inmobiliario. Las divergencias regionales permanecen, especialmente considerando que los activos adjudicados fuera de las principales ciudades han tardado más en resolverse y venderse”, asevera la firma.

En el primer semestre del 2017, últimos datos disponibles de la Autoridad Bancaria Europea, la banca española contaba con una ratio de NPL de 6.04%, con Liberbank (11.05%) a la cabeza, seguido de Banco Mare Nostrum (9.89%), BFA Tenedora de Acciones (9.07%) y Unicaja Banco (8.99 por ciento). Al otro lado de la balanza, se situaban Bankinter (4%), BBVA (5.11%), Santander (5.63%) y Kutxabank (5.66 por ciento).

EL LEGADO DEL SUR DE EUROPA

En suma, Fitch asevera que, aunque ha habido una mejora, la cual empezó a ganar ímpetu en el 2017 y prevé que continúe en el 2018, el “legado del sur de Europa persiste”. En este sentido, cree que la mejora de las tasas de NPL se debe principalmente a la contracción del stock. Sin embargo, considera que el contexto económico positivo está generando un repunte en los nuevos préstamos incluso en los países más débiles, que pueden convertirse en un factor impulsor para mejorar las ratios.

De esta forma, advierte que los bancos que no estén aprovechando los actuales vientos a favor para reducir las existencias heredadas de préstamos improductivos podrán verse bajo presión cuando el ciclo económico cambie.

Reporta que la tasa media de morosidad/préstamos totales de los bancos más grandes de la UE, se redujo a 4% a finales del 2017, desde 6.5% a finales del 2014, pero registró variaciones muy drásticas entre países, desde 0.7% en Luxemburgo a 44.9% en Grecia.

“Persiste una división norte-sur, brecha que esperamos que continúe por algún tiempo”, destaca la calificadora, que considera que el impulso económico que pronostica para el conjunto de los 19 debería mitigar la presión de los ingresos por bajas tasas de interés en las economías más fuertes y ayudar a mejorar la calidad de los activos en las economías más débiles”, refiere.