Los emisores corporativos mexicanos que tienen pasivos en dólares se encuentran entre los cuatro menos expuestos al endurecimiento de las condiciones financieras que se presentará una vez que suban las tasas de Estados Unidos, según el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por su sigla en inglés).

Las obligaciones de los emisores mexicanos no financieros suman 190,000 millones de dólares, que equivalen a 1.1% de la deuda total en dólares, que guardan los corporativos de los 12 mercados emergentes más grandes del planeta.

No obstante, el BIS enfatiza en su reporte trimestral que las condiciones menos favorables de los mercados financieros y la creciente sensibilidad a las tasas de interés en EU elevan el riesgo de propagación a estos países una vez que comience el alza .

Apenas la semana pasada, el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens advirtió que al endurecerse las condiciones financieras para levantar crédito en el exterior, los grandes corporativos regresarán a la banca mexicana.

Entonces, observó que se va a necesitar coordinación entre la banca comercial y la de desarrollo, para evitar el desplazamiento de las pequeñas y medianas empresas.

Un aspecto importante que podría generar presión en México es el hecho de que las empresas grandes se hayan financiado mayoritariamente en el exterior por varios años. Esto abrió la posibilidad a que la banca mexicana preste más a las pymes. Cuando las empresas grandes requieran más financiamiento en moneda nacional, entonces aquí sí va a ser más importante la coordinación entre la banca comercial y de desarrollo, para evitar el desplazamiento de las pymes , dijo.

Riesgo de contagio

El BIS documenta que el pasivo total en dólares de los 12 mayores emergentes suma 23.4 billones de dólares. Y las economías más dependientes de la liquidez en dólares son China, Corea e India.

Las condiciones menos favorables en los mercados financieros, combinadas con peores perspectivas macroeconómicas y la creciente sensibilidad a las tasas de interés en Estados Unidos, elevan el riesgo de propagación a estos países una vez que comience el alza de tasas , explican en el reporte trimestral.

De acuerdo con el reporte, se observa una tensa calma en el mercado desde octubre, tras sufrir el periodo más largo de salidas de capital de mercados emergentes, desde el taper tantrum/berrinche de los mercados, del 2013.

Los analistas del BIS estiman que se presentó un éxodo de capitales de más de 45,000 millones de dólares, entre septiembre y agosto, un flujo mucho mayor al registrado a mediados del 2013, en el taper tantrum.

A partir de octubre, refieren, se detuvieron las pérdidas pero no se regresó a la actividad previa. Este punto en particular es el que destacan, al compararlo de nuevo con el que sucedió en el verano del 2013, cuando se presentó un rebote considerable y se estabilizó el mercado .

El taper tantrum es como se identifica en el mercado al periodo de volatilidad y salida de capitales que se presentó en el verano del 2013, tras anunciar la Reserva Federal que comenzaría a analizar estrategias de salida a sus políticas acomodaticias. Según el IIF, aquel periodo de retornos tuvo una duración de 36 días y una magnitud mayor al reciente.

De acuerdo con el BIS, las decepcionantes noticias de las mayores economías emergentes, la alta volatilidad financiera en China y el temor por un alza de tasas en Estados Unidos, alimentaron las más duras pérdidas que significaron alta incertidumbre en los mercados y endurecimiento en los spreads para los créditos corporativos.

En octubre, las mayores economías emergentes presentaron datos que decepcionaron al mercado. China, con el menor desempeño trimestral, de 6.9%, en tanto que Brasil y Rusia confirmaron una profunda recesión , relatan.