La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) busca someter a más bancos a sus pruebas anuales de tensión para determinar si cuentan con suficiente capital y si pueden incrementar sus dividendos.

La Fed propondrá que los bancos con activos por 50,000 millones de dólares o más estén sujetos al régimen de pruebas de tensión, elevando el número de entidades desde 19 hasta 35.

"Se espera que las instituciones tengan planes creíbles para contar con el capital suficiente como para continuar prestando a los consumidores y las empresas incluso bajo condiciones adversas", mencionó la Fed.

Las pruebas, que tienen consecuencias palpables para los bancos y sus inversionistas, buscan determinar cómo afectaría la caída de un gran banco a la economía y los mercados en el escenario de una crisis financiera o una desaceleración.

Después del final de la más reciente revisión en marzo, bancos como JP Morgan y Wells Fargo pudieron anunciar planes para incrementar sus dividendos, mientras que Bank of America no pudo hacerlo.

Durante la crisis financiera del 2007 al 2009, el Gobierno se vio forzado a extender apoyos sustanciales a bancos como Citigroup. Las pruebas de tensión son una de varias medidas que los reguladores tomaron para evitar futuros rescates.

La cantidad de información que los bancos deberán entregar a la Fed dependerá del tamaño y la complejidad de las operaciones de cada institución.

Se espera que la norma esté finalizada a fines de este año y que se lleve a cabo una nueva ronda de revisiones a comienzos del 2012. La propuesta estará abierta a comentarios hasta el 5 de agosto.

Fin a la fase de flexibilización monetaria

La Fed terminaría su fase actual de flexibilización monetaria cuantitativa el 30 de junio, realizando una última operación de compras de bonos del Tesoro, en el marco de su programa especial lanzado en otoño pasado.

La Reserva cuenta con salvar ese día entre 4,000 y 5,000 millones de dólares de obligaciones del Estado y cerrar así su programa de rescates suplementarios de títulos del Tesoro, por un total de 600,000 millones de dólares.

El propósito de este programa, que había sido anunciado a principios de noviembre y debe finalizar a finales del junio, es procurar que los tipos de interés a mediano y largo plazo sean lo más bajos posibles.

La Fed mantiene su tasa básica casi nula desde diciembre del 2008, lo que tiene por resultado mantener a ese nivel los tipos de interés a corto plazo que le son correlacionados.

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