La ejecución de la reforma energética en el sector de la electricidad podría generar un aumento en la productividad manufacturera capaz de agregar al crecimiento económico entre 0.2 y 0.6 puntos del Producto Interno Bruto (PIB), estimó el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Esta expansión del PIB podría ser mayor cuando se logre la convergencia de las tarifas eléctricas con las de Estados Unidos, matizaron Jorge Álvarez y Fabián Valencia, investigadores del organismo.

Al interior de un reporte especial titulado Hecho en México: reforma energética y crecimiento de las manufacturas , consignan que pasarán cinco años antes de que la reforma energética, vía electricidad, genere un impacto perceptible en el crecimiento de la economía.

En este trabajo especial, centrado en el impacto de la productividad de las manufacturas a partir de la ejecución de la reforma energética, se explica que la reducción de las tarifas eléctricas se presentará una vez que entren más jugadores a la oferta del servicio de electricidad y al sustituir el uso del petróleo como fuente de generación eléctrica.

Esto incrementaría la productividad en el sector manufacturero en 3.6 puntos, lo que impactaría positivamente en el crecimiento de la economía al agregarle, nada más en este segmento, 0.2 o 0.6 puntos del PIB.

Mayores reducciones de las tarifas eléctricas que las aproximen a las de Estados Unidos -consecuencia de la entrada en funciones de la reforma energética- podrían generar un crecimiento mayor de la economía , agregan.

Energética, la reforma transformadora

Tras realizar una revisión sobre el impacto económico que tuvo la aplicación de reformas energéticas en 36 economías de bajo ingreso, que incluyen apertura a la competencia en la generación y transmisión de energía, los autores concluyen que ésta es la reforma más transformadora de las 11 aprobadas en México en los últimos dos años.

La energía es vital para la producción manufacturera. En el 2012, por ejemplo, el sector industrial (que incluye al manufacturero) consumió 58.6% de la electricidad; 17.7% del gas, y 6.3% de los derivados del petróleo en México. Así que las actividades industriales son las que generan la mayor demanda de energía en el país (…), y como no están subsidiadas, reflejan claramente los costos de producción , enfatizan.

Según el análisis, la diferencia principal de México en la generación de electricidad respecto de Estados Unidos, cuyas tarifas son más bajas, radica en el uso de energía fósil que hace su socio comercial.

En México, aclaran, la generación de electricidad ha sido mucho más cara en la última década por el precio que tiene el uso de los derivados del petróleo y el gas. Lo que se va a facilitar, rematan, una vez que entre en funciones la reforma y permita la participación de empresas con alta tecnología en la extracción y distribución de las fuentes de energía típica en México.

O bien, una vez que la misma alta tecnología de los nuevos participantes del sector eléctrico favorezca el uso y manejo de combustibles fósiles, como en Estados Unidos.

NOTA DEL EDITOR: Este artículo se publica por primera vez en versión digital. Su primera publicación fue en la edición impresa de El Economista el día 3 de marzo de 2015.