Marcos Martínez Gavica, presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM) afirmó que fue un buen sexenio para la banca.

Explica que, en promedio, el crecimiento anual del crédito fue de doble dígito y de manera sana; además se logró una mayor bancarización, sobre todo por la reforma financiera del 2013-2014.

Aclara, empero, que si no se alcanzó la meta gubernamental de que el crédito llegara a 40% del Producto Interno Bruto (PIB) en el sexenio, fue porque la economía no creció como se esperaba.

No obstante, y pese a la incertidumbre derivada de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y la elección presidencial de julio próximo, el presidente de los banqueros estima que el crédito volverá a crecer a doble dígito en el 2018.

Asegura que la banca no cambiará por quién gane la elección, pues su compromiso es con México. Por lo pronto, dice, el gremio ya elabora las líneas de acción y el rol que tomará la banca para el siguiente sexenio.

— Estamos en cierre de sexenio. ¿Qué balance puede hacer de la banca?

— Para la banca ha sido un sexenio muy bueno, en el que han pasado varias cosas: la primera es que se ha tenido el mayor avance en bancarización en muchas décadas, en que la formalización tanto de personas como empresas creció en forma muy importante. Gracias a la reforma financiera, el tamaño del pastel creció y esto nos ha permitido que hayamos tenido un crecimiento de doble dígito en todo el sexenio. Es algo muy importante porque el crecimiento es casi dos veces en términos reales y casi cuatro veces en términos nominales (que el de la economía). Es un crecimiento muy sano porque mejoramos constantemente el índice de cartera vencida, y tenemos el mejor de los últimos 16 años.

— Sin embargo, no se logró la meta de 40% del PIB que planeaba el gobierno. ¿Qué se requiere para que esto pase? ¿Cuándo podríamos estar alcanzando esta meta?

— No se llegó a 40% porque en esa cifra había unas expectativas de crecimiento de la economía mucho mayores que las que finalmente tuvieron el mundo y México. Había crecimientos proyectados para estos años de 4-5% anual, y fueron bastante menores, tanto en el mundo como en el país. Dicho de otra forma, si el mundo hubiera crecido más, hubiéramos alcanzado esos crecimientos de 4-5% y el crédito hubiera crecido a más de 40% del PIB.

— En el 2017 el crédito se desaceleró. ¿El 2018 será parecido? ¿Qué se espera, sobre todo teniendo en cuenta la renegociación del TLCAN y la elección?

— La mayoría está proyectando un mayor expansión para México y un crecimiento mundial  mayor a 3 por ciento. Creciendo más nuestra economía y la de Estados Unidos, esperamos un avance del crédito bueno porque las exportaciones aumentarán, porque el precio del petróleo ya es mejor, y porque la demanda interna será mejor. En este contexto esperamos un crecimiento de doble dígito.

— El tema del TLCAN y las elecciones, ¿no sería factor para que se detenga este dinamismo del crédito?

— No, son factores para que se detengan algunos proyectos de inversión. En las elecciones pasa lo mismo: hay muchas empresas que antes de invertir prefieren esperar a ver qué pasa y qué hace el gobierno.

— ¿Qué escenarios tienen con cada una de la tres principales opciones? 

— Todavía no sabemos, de hecho los invitamos (a los candidatos) para que nos cuenten, ya más cercano a las elecciones, sus puntos de vista respecto de algunas inquietudes que tiene la banca.

Un eventual triunfo de Andrés Manuel López Obrador: ¿cómo lo recibiría la banca? 

La banca no va a cambiar su forma de actuar por quién gane. La banca va a seguir atendiendo a nuestro país; la banca con quien está comprometida es con México y cualquiera que sea el nuevo presidente sabrá que tiene a la banca como aliada para mejorar en todos términos la vida de las personas y la prosperidad de las empresas. 

Cuando pase la elección, sea quien gane, ¿qué escenario tiene la banca? 

Estamos elaborando un planteamiento sobre cuál podría ser el rol y las principales líneas de acción de la banca para el siguiente sexenio. Esperamos tenerlos listos para cuando sean las elecciones y contrastarlos con el gobierno que llegue, atendiendo las expectativas que ellos tengan para el crecimiento de la economía.

— En el tema digital están las fintech. ¿Qué le espera a la banca?

— La tendencia a nivel mundial es de un avance muy rápido hacia los modelos alternos como complemento de los tradicionales para atender a los clientes. Es el principal vehículo alterno para atenderlos. Entonces la banca no sólo irá más rápido para allá, sino que además nos va a permitir bancarizar más rápido que hoy. Yo creo que veremos un crecimiento mucho más rápido en los medios digitales y eso va ayudar a que la banca siga creciendo.

— Los temas del blockchain y bitcoin, ¿cómo lo están leyendo desde el sector?

— El blockchain lo leemos como una plataforma estupenda, que te permite hacer transferencias en forma muy segura, muy rápida y con un bajo costo. Entonces la tecnología del blockchain es algo que la banca debe tomar mucho en cuenta para hacer más eficientes las operaciones. Respecto a las criptomonedas, ahí es el banco central el que decidirá cuáles serán válidas y cuáles no en el país, y lo único que nosotros hemos dicho es que, en una mala regulación de una criptomoneda, hay cosas que se ponen en riesgo: la posibilidad de ahorro de la gente, la vulnerabilidad de que puedan perder su ahorro.

El 2017 fue de utilidad histórica para la banca. ¿Podemos seguir viendo estas cifras? 

Sí, deberíamos tener un mejor año 2018 porque si crecemos más, mantenemos la cartera sana; si la cartera vencida no se incrementa y nuestros costos los mantenemos en buenos niveles, evidentemente tendremos un crecimiento en la utilidad.