El próximo miércoles la Asociación de Bancos de México (ABM) elegirá a su nuevo presidente para el periodo 2017-2018, quien sustituirá a Luis Robles Miaja.

Son tres los candidatos a ocupar este cargo: Luis Niño de Rivera, vicepresidente del Consejo de Administración de Banco Azteca; Marcos Martínez Gavica, presidente del Consejo de Administración de Santander México, y Raúl Martínez-Ostos, de Barclays México.

Enrique Zorrilla, director general de Scotiabank México, sonaba desde hacía meses para la presidencia de la ABM, pero finalmente ha quedado descartado. Marcos Martínez, de Santander México, ya fue presidente de la asociación entre el 2005 y el 2007.

Banco Azteca pertenece al denominado Grupo A, en el que se encuentran las instituciones de tamaño mediano; Santander está en el grupo B, que son los más grandes aunque no los dominantes; y Barclays se encuentra en el Grupo D, que es donde se ubica el resto de los bancos extranjeros.

Desde el 2013, la ABM ha sido presidida por bancos del Grupo C, donde están los dos dominantes: BBVA Bancomer y Banamex. En el periodo 2013-2014 la asociación fue presidida por Javier Arrigunaga, de Banamex, aunque este fue inconcluso dada la salida del directivo del banco por el caso Oceanografía. Desde entonces (2014 a la fecha) el organismo lo preside Luis Robles Miaja, de BBVA Bancomer.

Luis Robles, empero, desde el 2009 y hasta el 2014, también fue presidente ejecutivo de la ABM, es decir, ocupó durante este periodo el segundo cargo más importante de la asociación.

De acuerdo con los estatutos de la ABM, para ser presidente del organismo se requiere ser un alto directivo de alguna de las instituciones bancarias que operan en el país, y se necesitan al menos dos terceras partes de los integrantes del Comité de Asociados. Hoy son 51 bancos los que lo integran, aunque cuatro aún no están en operación.

De esta manera, será en la reunión del Comité de Asociados del próximo miércoles cuando se decida quién será el nuevo presidente de la ABM, mismo que tomará posesión del cargo en la tercera semana de marzo, en el marco de la 80 Convención Bancaria.

RETOS

Aunque desde hace algunos años la banca se encuentra sólida, bien capitalizada y con crecimientos de dos dígitos en el crédito, además de con una morosidad inferior a 3%, los retos para el sector que encabezará el nuevo presidente son importantes, máxime ante el escenario de incertidumbre que representa Donald Trump.

Especialistas han afirmado que, dadas las amenazas comerciales que ha hecho Trump, y que afectarían en especial a México, el crédito de la banca podría desacelerarse, además de que, dado un esperado menor crecimiento de la economía, clientes de la banca podrían caer en impagos, lo que afectará la calidad de la cartera.

Pese a ello, los banqueros se mantienen optimistas, y confían en que el crédito en México siga creciendo de forma importante y con calidad durante el 2017.

eduardo.juarez@eleconomista.mx