Si México se posicionará como uno de los primeros países en el mundo en crear un marco normativo para el modelo de banca abierta (open banking), por el cual las entidades del sistema financiero podrán intercambiar, vía interfaces de programación de aplicaciones, información en beneficio de sus clientes, el mayor reto es generar los mecanismos de seguridad adecuados para proteger los datos que se intercambiarían entre instituciones, indicó Jonathan Garzón, subdirector de Negocios de la firma Cecoban.

En entrevista, Garzón habló sobre los beneficios que se vislumbran una vez que se aterricen las reglas secundarias del esquema de banca abierta, contemplado en la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera (Ley Fintech), mismas que tienen que estar publicadas en marzo del 2020, y que impactarán en más de 2,400 entidades del sistema financiero.

“Uno de los principales retos es el tema de la seguridad y de la autenticación reforzada para poder entregar esa información de forma segura y únicamente cuando se tenga consentimiento del cliente, y esto se logrará a través de una autentificación reforzada”, explicó Garzón.

De acuerdo con lo previsto en la Ley Fintech, las entidades financieras obligadas a compartir información podrán hacerlo con tres tipos de datos: los financieros abiertos, que son aquellos como servicios, ubicación de oficinas, sucursales, cajeros y otros puntos de acceso, además de los agregados, que arrojan información estadística de cada entidad.

Asimismo, podrán intercambiar los datos transaccionales, es decir, la información de sus clientes, siempre y cuando las personas accedan a compartir sus datos con el fin de que puedan acceder a productos con mejores condiciones.

Garzón acotó que el gran reto de la seguridad de información está en cuidar los datos transaccionales de las personas, con el fin de que no sean objeto de una estafa, pues en la actualidad los fraudes cibernéticos relacionados con los servicios financieros son cada vez más comunes.

“Uno de los principales retos es el tema de la seguridad y de la autenticación reforzada para poder entregar esa información de forma segura y únicamente cuando se tenga consentimiento del cliente, y esto se logrará a través de una autentificación reforzada (...) También quien reciba información debe contar con esquemas de seguridad sólidos y fuertes, y eso seguramente estará en la regulación secundaria cuando se autorice el compartir información transaccional”, detalló Garzón.

Según cifras de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros, al primer semestre del año dicho organismo recibió 2 millones 807,819 reclamaciones por fraudes cibernéticos, es decir, un crecimiento de 35% respecto a las quejas recibidas en el primer semestre del 2018.

Herramientas

Para Garzón, lo ideal es que cada vez que se comparta información transaccional de un usuario es necesario contar con mecanismos de autentificación, que incluyan los datos biométricos de una persona, como su huella dactilar, para verificar la autenticidad de quien autoriza compartir dicha información.

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