El Banco de México (Banxico) decidió elevar el objetivo de la tasa de interés para ubicarla en 7.75%, un nivel que no se había visto en una década, en plena crisis; sin embargo, aunque esta decisión se dio ante el panorama complejo que se vive en México y en el mundo, para especialistas habrá un impacto en el consumo.

De acuerdo con Jorge Sánchez Tello, director del Programa de Investigación Aplicada de la Fundación de Estudios Financieros (Fundef), el ciclo de alzas en la tasa de interés, que inició en diciembre del 2015, sin duda tiene un perdedor, que es el crédito al consumo, en especial el producto de la tarjeta de crédito, el cual está ligado en la tasa de referencia del banco central.

“En este ciclo alcista, el crédito que más ha sido afectado es el de consumo. Cuando pagamos una compra con una tarjeta de crédito, ésta tiene una tasa variable que tiene como referencia la tasa del Banxico, entonces al ir subiéndola, obviamente el rédito de las tarjetas va a subir y eso afecta a las personas”, dijo.

En diciembre del 2015, cuando el Banxico comenzó con las alzas, el promedio del rédito de la tarjeta de crédito se ubicaba en 31.17% y a febrero pasado éste fue de 33.38%, según datos del banco central.

“En este ciclo de aumento de tasas de interés, al Banxico se le olvida que se afecta a las personas; cuando compramos algo con tarjeta de crédito nos afecta, afecta al consumo y obviamente la gente ya piensa dos veces antes de comprar algo”, destacó Sánchez Tello, quien criticó la postura del banco central, pues para él en la actualidad no hay un riesgo inflacionario importante que justificara el ajuste al alza.

Para el especialista,estas alzas aunadas a las expectativas de que en un futuro seguirán, podrían impactar al crecimiento económico.

“El crédito es uno de los motores importantes para cualquier economía y, si se le empieza a castigar (con estas alzas), lo resentirá la economía en su conjunto”, acotó.

Sánchez Tello agregó que la otra parte del consumo, el crédito de nómina, en el mediano plazo también resentiría estas decisiones del banco central: “El crédito de nómina es la otra parte del consumo; se puso de moda cuando había tasas bajas (...) pero a los bancos les interesa recuperar lo más pronto posible lo que le adeudan y (esto) sería vía el cobro de las tasa de interés”, por lo que este producto se encarecerá.

No obstante, de acuerdo con información el Banxico, desde diciembre del 2015, la tasa de interés promedio del crédito de nómina ha ido a la baja, pues pasó de 26 a 24.6% en febrero pasado.

¿Y el hipotecario?

Respecto al crédito hipotecario, Sánchez Tello explicó que los nuevos financiamientos de este tipo también podrían resentir la tendencia alcista de las tasas de interés; sin embargo, todavía son niveles bajos respecto a otro tipo de financiamientos.

“Algunos bancos todavía manejan tasas de 9 por ciento. Antes de que empezara el ciclo alcista, el promedio era entre 8.5 y 9%, en la actualidad, podemos ubicar tasas promedio de 11.75%, si se compara con otro tipo de crédito la tasa todavía es baja”, insistió.

Al mes de abril pasado, la tasa promedio de los créditos hipotecarios era de 10.74%, que se compara con 10.15% en diciembre del 2015.

El socio director de Softec, Eugene Towle, explicó que en un crédito hipotecario, por cada punto porcentual que se disminuye, se puede adquirir una vivienda de mayor tamaño.

“La reforma financiera permitió que las tasas de créditos hipotecarios estuvieran en su nivel más bajo de la historia. Cada punto porcentual que baja en la tasa hipotecaria significa que puedes comprar una casa 10% más grande (...)”, afirmó.

Asimismo, el especialista de la Fundef acotó que, en el crédito empresarial, las grandes empresas podrían apostar más por el financiamiento de proveedores; no obstante, quienes podría resentir más esta medida serían las pequeñas y medianas empresas.“El impacto es para las pymes que necesitan un crédito, que pensarán dos veces antes de pedir un crédito”.