Para BBVA Research, el efecto que tendrá el resultado de la elección presidencial de Estados Unidos en la economía mexicana en el 2017 es ineludible y será negativo.

En el documento Expectativas económicas para el 2017: incertidumbre en el horizonte , el área de análisis del banco de capital español, destaca que, tras los comicios en Estados Unidos, la incertidumbre prevalece y responde a qué tan cerca o lejos se acabará estando de dos escenarios posibles: una postura comercial más moderada de la administración de Donald Trump o una más agresiva que incluya la salida del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y otras amenazas.

No obstante, BBVA estima como más probable que se imponga el pragmatismo en el nuevo gobierno de Estados Unidos y que los cambios en la postura comercial sean más moderados.

Asignamos una mayor probabilidad al primer escenario porque creemos que se impondrá la racionalidad económica , enfatiza.

Explica, por ejemplo, que las manufacturas mexicanas no compiten con las estadounidenses, sino que están fuertemente integradas en cadenas de valor en ambos lados de la frontera.

Alrededor de 40% de los insumos contenidos en las exportaciones manufactureras mexicanas es de origen estadunidense. En otras palabras: la competitividad de las empresas estadounidenses con producción en México ha aumentado tras la integración de estas cadenas de valor, resultado del TLCAN , señala.

Expresa que, de alterarse significativamente esta integración, la producción de bienes de estas empresas sería menos eficiente, lo cual se traduciría en mayores costos y precios para las familias de Estados Unidos, afectando el consumo y con ello, eventualmente, la producción y el empleo dentro de sus fronteras.

En suma, creemos que prevalecerá el primer escenario porque así conviene a los intereses económicos de Estados Unidos , puntualiza.

Posición más moderada ?de eu, el mejor escenario

BBVA Research refiere que aun bajo un escenario de moderación en las posturas del nuevo gobierno de Estados Unidos, el resultado de la elección ya ha causado un impacto negativo en la economía mexicana, pero, pese a ello, este desenlace sería muy positivo.

En contraste con el adverso, bajo éste los impactos serían solamente cíclicos y estarían principalmente asociados a la mayor incertidumbre y los efectos que ya ha tenido el aumento de ésta sobre el tipo de cambio y las tasas de interés, y que previsiblemente tendrá sobre la inflación, el consumo y la inversión.

La probable desaceleración en el ritmo de crecimiento económico asociada a esta incertidumbre es mucho menos adversa si la comparamos con los posibles efectos estructurales del escenario adverso, los cuales se traducirían en una significativa disminución en la tasa de crecimiento potencial , indica.

La institución financiera precisa que su previsión de menor crecimiento económico para el 2017 se basa en los efectos que se propagarían a través de canales como: una mayor inflación, que se traduciría en menos salarios y consumo; una menor inversión por la incertidumbre del TLCAN y las mayores tasas de interés; posible afectación a las exportaciones, y posibles mayores recortes al gasto.

Así, la expectativa de una desaceleración en el crecimiento del consumo privado (principal motor de crecimiento en los últimos años), la ausencia de señales claras de una firme recuperación de la producción industrial y los previsibles efectos de la incertidumbre sobre la inversión privada están detrás de nuestra revisión de 2.2 a 1.5% de crecimiento económico para el 2017 , enfatiza.

BBVA destaca que los efectos negativos sobre el ritmo de expansión en el 2017 son ineludibles. Lo positivo es que lo más probable es que los efectos terminen siendo cíclicos y no estructurales. Si se confirma este escenario, hacia el 2018 se podría regresar a un ritmo de mayor crecimiento y el peso podría apreciarse , concluye.

De los que menos crecerían ?en al el próximo año

En otro documento, Situación Latinoamérica , BBVA Research prevé que a pesar de que la recuperación para la región comenzó a revertirse un poco tras la elección presidencial de Estados Unidos, ésta dejará atrás la desaceleración en el 2016 y el 2017 será un año de recuperación.

En particular, el PIB de América Latina (AL) se contraería este año en -1.3% para crecer 1.3% en el 2017, con muchas diferencias entre los países , puntualiza.

México, como consecuencia de la incertidumbre de la política comercial de Estados Unidos, sería el tercero de la región -de acuerdo con BBVA Research- que menos crecería en el 2017.

La incertidumbre sobre las políticas económicas que implementará la nueva administración en Estados Unidos ya ha tenido impactos en las decisiones de inversión en las economías más estrechamente vinculadas, como es el caso de México, pero aún con escasos efectos reales en el caso de América del Sur .

Así, la institución financiera prevé que en el 2017 el país de la región que menos crecerá será Uruguay, con 0.8%, seguido de Brasil (que viene de cifras negativas), con 0.9%, y México con 1.5 por ciento. Por arriba estarían países como Perú, en el cual se estima un crecimiento de 4.1%, y Argentina, con 3.2 por ciento.

BBVA Research también estima que la inflación en México esté alrededor de 4% en el 2017 y que haya movimientos más agresivos en materia de política monetaria, a grado tal que la tasa de referencia cierre ese año en 6.75 por ciento.

eduardo.juarez@eleconomista.mx