Washington.- Los reguladores de Wall Street se acercan a lo que podría ser su primera condena a una institución por la crisis financiera, pero los expertos predicen que preocupaciones sobre la economía los obligarán a actuar de otra forma.

En los dos años desde que las riesgosas apuestas de Wall Street sobre el mercado inmobiliario empujaran a la economía mundial hacia el abismo, las autoridades reguladoras de Estados Unidos han sido incapaces de probar cualquier ilegalidad.

Un intento de alto perfil por procesar a dos inversores de Bear Stearns por mentirle a sus clientes falló espectacularmente en noviembre pasado.

Ahora varios de los más importantes bancos del mundo han confirmado que son sujeto de investigaciones penales y civiles vinculadas a la venta de activos adosados a hipotecas a riesgo (CDO).

En un sistema en el cual las autoridades tienen amplia potestad para decidir qué casos investigan, las pesquisas parecen ser una advertencia de que esta vez van en serio.

Lo que comenzó como una investigación sobre una transacción de Goldman Sachs parece haberse expandido a casi todo el sector y golpea el corazón de la credibilidad de Wall Street.

Nueve bancos bajo la lupa

La lista de los bancos sometidos a investigación incluye a todos los grandes: Bank of America, Goldman Sachs, JP Morgan, UBS, Citigroup entre un total de nueve.

En dos investigaciones separadas, el regulador bursátil SEC y el ambicioso secretario de Justicia del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, tratan de verificar si los bancos vendieron productos que esperaban fallaran y mintieron a las agencias de notación para facilitar su caída.

Guerra no, acuerdo sí

De todas formas es poco probable que haya una batalla legal, según opinó John Coffee, un respetado profesor de la Universidad de Columbia que ha asesorado tanto a la SEC como al New York Stock Exchange.

"Vamos hacia un acuerdo global", dijo, al predecir que las autoridades se alejarán de la idea de presentar cargos penales contra una firma en favor de multas que las abarquen a todas, de acusaciones contra individuos y una reforma regulatoria.

"Siempre se ha pensado que una firma de servicios financieros no puede sobrevivir a un proceso penal", dijo Coffee en alusión a un sector que depende mayormente de la confianza.

Y tras gastar cientos de miles de millones de dólares para rescatar a las instituciones de Wall Street del abismo es poco probable que Washington se arriesgue a que una de ellas quiebre.

"El gobierno no quiere centrarse en una única firma y el sector no tiene el estómago para una pelea", añadió Coffee.

Drexel Burnham Lambert

Las razones por las cuales las autoridades son reacias a las acciones penales se pueden resumir en tres palabras: Drexel Burnham Lambert.

Uno de los mayores bancos de inversiones en Estados Unidos y con 152 años de historia, Drexel fue empujado a su muerte en 1990 cuando fue acusado de prácticas ilegales.

Lo mismo ocurrió con la firma contable Arthur Andersen cuando fue hallada culpable de fraude por su manejo de los libros de Enron.

"Espero que el departamento de Justicia sea muy cuidadoso al presentar cargos penales", dijo a la AFP David Ruder, jefe de la SEC cuando el caso Drexel.

Aparentemente algunos bancos todavía son demasiado grandes para quebrar.