La última ocasión en que la Junta de Gobierno del Banco de México subió la tasa de interés de referencia fue el 15 de agosto del 2008. En aquella ocasión la decisión se tomó ante la desaceleración económica mundial y las dificultades que enfrentaba el sistema financiero internacional.

A partir de ese pico, la pendiente de la tasa ha bajado por diferentes motivos. La última reducción fue en noviembre del año pasado, de 25 puntos base, en una decisión que incluso sorprendió a los mercados, para ubicarse en su nivel actual de 3.50 por ciento.

Hoy, la situación internacional ha hecho que los bancos centrales de diferentes países emergentes hayan decidido aumentar sus tasas, los principales ejemplos están en Turquía, India, Brasil, Indonesia y Sudáfrica.

Apenas el Banco Central de India elevó inesperadamente su tasa clave en 25 puntos base. Al respecto, el gobernador, Raghuram Rajan, explicó que la decisión se debió a presiones inflacionarias.

El Banco de Reserva de Sudáfrica hizo lo propio, y ayer, por primera ocasión en casi seis años, optó por endurecer su política monetaria y decidió subir la tasa repo, utilizada para préstamos bancarios, en 50 puntos base, a 5.5%; el objetivo de este decisión es el mismo: mantener el control de la inflación.

Sin duda, una de las decisiones más drásticas la tomó el Banco Central de Turquía, que ayer elevó su tasa de interés de 7.75 a 12%, tras una reunión de emergencia del Comité Ejecutivo de la institución para examinar la situación de la lira.

Y es que los mercados se están anticipando al retiro del alivio monetario por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos, que ayer finalmente anunció que sostendrá la reducción de compras de activos que inició en enero, por 10,000 millones de dólares, para pasar de 75,000 millones de dólares a 65,000 millones de dólares.

Al respecto, el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, afirmó en la víspera, en una entrevista con un medio nacional, que los mercados ya se han ajustado, incluso antes de conocer la decisión de la Fed.

Carstens dijo que el aumento en la tasa de largo plazo es parte de la normalización y que los factores que explican un aumento en esta curva son, precisamente, un mayor riesgo en la inflación, mayor riesgo soberano, ex pectativas cambiarias, así como el llamado riesgo al plazo. Y aunque no se ven focos ámbar en ninguno de estos factores, la Junta de Gobierno del Banxico analizará todas las variables en su reunión de este viernes. Por lo pronto, Carstens previó que durante el año, los precios bajarán en México sin el efecto de un alza en la tasa de interés.

Al respecto, Raymundo Tenorio Aguilar, director de la licenciatura en Economía y Finanzas del Tecnológico de Monterrey campus Santa Fe, consideró que no se ve ningún movimiento previsible en la tasa de interés de Banxico pese a la decisión de la Fed. En este movimiento de 10,000 millones de dólares de la Reserva, el riesgo es que títulos de deuda de capitales externos puedan regresar a su país de origen, principalmente EU, pero esto no ocurrirá en esta semana .