Los cuatro bancos más grandes de China podrían tener que reunir hasta 400.000 millones de dólares para cumplir con las nuevas reglas de capital, una tarea onerosa que podría llevarlos a aminorar el crédito en un momento en que el Gobierno chino quiere que ellos lo ayuden a apuntalar el crecimiento económico.

La Junta de Estabilidad Financiera (FSB, por sus siglas en inglés) ultimó esta semana las reglas para garantizar que los bancos no se conviertan en "demasiado grandes para caer", una promesa hecha por el G20 después de que varios gobiernos gastaron más de 1,5 billones de dólares rescatando firmas financieras en la crisis financiera del 2008.

Las reglas se aplicarán a los más importantes prestamistas estatales de China, un golpe para los bancos occidentales que se habían quejado de que una exención propuesta para los bancos de mercados emergentes daría a los bancos chinos una ventaja injusta en momentos en que se expanden en el extranjero.

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Las reformas requieren que las 30 instituciones identificadas como sistémicamente importantes para el sector bancario global (GSIB, por sus siglas en inglés), tengan un colchón de capital que pueda servir para proteger a los contribuyentes si el banco quiebra.

China tiene cuatro GSIB: Bank of China, Agricultural Bank of China, Industrial and Commercial Bank of China, y China Construction Bank.

Esta cobertura bautizada Capacidad Total de Absorción de Pérdidas (TLAC, por su sigla en inglés) comprende una buena parte de deuda y se suma a los requerimientos de capital de Basilea.

Participantes y analistas del sector dijeron que los Cuatro Grandes bancos chinos necesitarán reunir un total de entre 350,000 y 400,000 millones de dólares para cumplir con las reglamentaciones, pero es improbable que puedan hacerlo hasta después del 2020.

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Los reguladores chinos presionaron duro para una exención indefinida del TLAC, argumentando que sus mercados de capital no son lo bastante profundos como para absorber tanta emisión de deuda, lo que llevó a la FSB a proponer una exención para los bancos de mercados emergentes en febrero.

El lunes, la FSB canceló la exención pero a cambio dispuso un periodo de adaptación a las nuevas normas mucho más largo.

"A valor nominal, esta versión final se ve mucho más justa", dijo Royce Miller, socio del bufete de abogados Freshfields en Hong Kong.

"Había voces fuertes y razones válidas a ambos lados de la mesa de discusión, y este es un compromiso que significa que los bancos chinos tienen que cumplir plazos límite fijos, pero tienen un periodo de tiempo más largo para hacerlo", agregó.

frm