Tener una pensión suficiente para el momento de su retiro es tal vez uno de esos sueños que ya pocos tienen. La realidad en América Latina es que la informalidad ha llevado a que no se cotice en los sistemas de pensiones y que al final de su vida laboral las personas vivan de la renta de inmuebles, o en el peor de los casos esperando un subsidio.

Hoy, países como Perú, Chile, México y Colombia plantean propuestas de cambio a sus sistemas pensionales y en algunos casos se han tomado decisiones que no son saludables para las finanzas públicas ni personales.

Guillermo Arthur, presidente de la Federación Internacional de Administradoras de Pensiones (FIAP), aseguró que el futuro pensional en la región no es muy alentador por el impacto de la pandemia y del retiro de ahorros.

“La pandemia dejará a los países con una fuerte reducción en el número de trabajadores que aporten a la seguridad social, por una mayor desocupación, simultáneamente, por estímulos para reactivar la economía y ayudar a las personas y por el financiamiento del sistema de salud. Por lo anterior, es posible que muchos países no puedan continuar subsidiando el déficit de los sistemas de reparto y se vean obligados a realizar ajustes en diversos parámetros para reducir los costos. Tales como incrementar los aportes de los trabajadores, incrementar la edad de jubilación y cambiar la fórmula de entrega de los beneficios”, señaló.

Respecto a la interrogante de cuál será el impacto de medidas adoptadas por Chile y Perú de permitir el retiro de parte de los ahorros pensionales por la pandemia, el especialista consideró que “el retiro de los fondos afectará negativamente el monto de las pensiones. Este impacto depende de la magnitud del retiro. En el caso de Chile, el monto del retiro aprobado es de 10%, con un límite mínimo y máximo, lo que implica que aquellos trabajadores jóvenes o informales retiren hasta 100% de sus ahorros y los trabajadores con menor mayor edad retiren un bajo porcentaje. En Perú, se presentaron reformas que comenzaron el 2016, las cuales permiten el retiro de fondos frente a distintas contingencias y la suspensión de cotizaciones. Esto anticipa un enorme impacto negativo en el monto de las pensiones”.

En el caso de México, opinó que su reforma es acertada, porque ataca correctamente las causas de las bajas pensiones y eleva paulatinamente la actual tasa de cotización que es de solo 6.5 hasta 15 por ciento.

Ante la interrogante de cómo un sistema pensional puede ser efectivo si la gente no cotiza, Guillermo Arthur señaló que “sin lugar a dudas la informalidad es un gran problema en Latinoamérica, ya que ésta afecta negativamente a la magnitud de los beneficios que pueden entregar los sistemas contributivos”.

Concluye que en primer lugar se debe establecer, como se está haciendo en la mayoría de los países latinoamericanos, un pilar no contributivo para proteger a los trabajadores informales. Simultáneamente, tomar medidas que permitan en el mediano plazo reducir la informalidad del trabajo.