La nueva figura de corresponsales bancarios no está exenta de convertirse en un medio más para el lavado de dinero del crimen organizado, ya que las reglas de operación y prevención del delito aún no son completas, y en las operaciones diarias no se tiene la certeza de que la tienda de la esquina tenga la capacidad de defenderse ante los actos delictivos.

Arcelia Olea, directora general de Normatividad de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), explicó que la responsabilidad de la prevención del delito de lavado de dinero con los corresponsales bancarios está compartida entre el negocio que realiza la corresponsalía y el banco al que le trabaja.

La Circular Única de Bancos, en el Anexo 10, establece que son los bancos los que tienen que capacitar a los empleados de los corresponsales para identificar los delitos de lavado de dinero y son los propios bancos los que deben tener sus programas de prevención de actividades ilícitas , aseguró la funcionaria.

Sin embargo, actualmente, la normatividad no establece un código estándar que puedan adoptar los bancos ni los corresponsales, con el fin de homologar prácticas de prevención para todo el sector bancario.

Prevención

Olea detalló que la CNBV analiza el programa y las medidas que presenta cada banco para la prevención de delitos financieros, y una vez que la Comisión las considera apropiadas, otorga la aprobación para que funcione su corresponsal.

Es una figura nueva, a pesar que ya son 11 bancos los que tienen corresponsales, la figura se inició el año pasado. Creemos que es poco tiempo quizá para evaluar la eficacia y los ajustes que se tengan que hacer en la operación de corresponsales. A lo mejor, a la larga sí se requieran establecer estándares de operación para la prevención de lavado de dinero , reconoció la Directora de Normatividad de la CNBV.

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