En la actualidad, existen ocho proyectos habitacionales potenciales de ser clasificados como desarrollos certificados, es decir, que cuentan con la infraestructura necesaria para ser un motor de desarrollo regional y que son planeados para contribuir al ordenamiento territorial en el país.

De acuerdo con datos de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi), estos proyectos que se encuentran en proceso de evaluación suman una superficie de 18,438 hectáreas, concentran 675,920 viviendas y podrían tener una población de 2 millones 698,297 habitantes.

Estas ocho áreas de desarrollo integralmente planeadas se sumarían a los 17 desarrollos certificados que existen en el país, los cuales representan 583,060 viviendas, 14,814 hectáreas y 2 millones 332,240 de habitantes.

Según la Conavi, estos proyectos se encuentran en Tamaulipas, Aguascalientes, Yucatán, Sonora, Hidalgo, Jalisco y Baja California.

El urbanista Alfonso Iracheta explicó en entrevista que los desarrollos certificados, antes conocidos como desarrollos urbanos integrales sustentables (DUIS), surgieron ante las distorsiones que había entre las necesidades de las ciudades, así como de sus habitantes, con los proyectos de negocio de los desarrolladores.

Los desarrolladores han determinado dónde y bajo qué condiciones construir vivienda, teniendo como objetivo principal que se resuelvan las necesidades que el negocio plantea; el problema es que no siempre el negocio coincide con las necesidades de la comunidad (...); ante estas distorsiones, se crearon los DUIS .

Iracheta criticó que aunque se buscó que el enfoque de los DUIS resolvieran las necesidades de los usuarios de vivienda, los desarrolladores continuaron con la perspectiva de negocio.

El problema de estos desarrollos partían de la misma base que los anteriores: que era la decisión del desarrollador de dónde resultara mejor colocar la vivienda, para garantizar que el precio de la vivienda pudiera ofrecerse en los términos de la capacidad de pago de las personas , acotó.

Iracheta reconoció que aunque se ha puesto como regla que estos Desarrollos Certificados se construyan dentro de las ciudades, todavía no está claro cuál es el beneficio directo para la población.

Aquí el tema no es qué opina la Conavi, el Infonavit o el Fovissste (...) sino qué opina el ciudadano que ha ahorrado durante 10, 12 o 15 años y que se ha arriesgado a poner su futuro en un crédito hipotecario; no está claro hasta dónde se soluciona un problema central: que es tener acceso a una vivienda adecuada en todos los sentidos , explicó.