Los bancos en México han realizado un proceso en tres pasos para acercarse con una Institución de Tecnología Financiera (fintech) y establecer un modelo de colaboración. Búsqueda, validación e implementación son las tres etapas que conforman este modelo, que las instituciones financieras están poniendo a prueba a través de competencias de startups, programas de incubación y aceleración y pilotos comerciales.

El acercamiento de una institución bancaria a una startup de tecnología financiera está mediado por objetivos como “crear una cultura diferente entre quienes trabajan en la empresa”, “resolver retos internos del negocio a través de soluciones tecnológicas” y “explorar y entrar en nuevos nichos de mercado”, según el estudio Un camino en doble sentido. La competición de instituciones financieras y fintechs, una mirada en América Latina, elaborado por el Centro de Investigación en Iniciativa Empresarial del IPADE y la consultora EY en colaboración con la aceleradora Startupbootcamp Fintech México.

Las entidades financieras que participaron en el estudio son cautas. Coincidieron en que una alianza con un emprendedor supone tener muy claro lo que se quiere conseguir con dicha asociación y establecer un modelo de colaboración “que permita explorar la compatibilidad caso por caso antes de hacer compromisos más profundos”.

Para la realización del estudio participaron entidades financieras como BanregioLABS, Finnlab, el laboratorio de innovación del holding de microfinanzas Gentera y HSBC México y startups fintech como la colombiana Alcanza, la española BDEO y la mexicana Tesseract.

“La primera reacción que tienen los grandes corporativos cuando se abren a la posibilidad de innovar a través de startups es buscar hacer inversiones de capital (corporate venturing) o directamente salir de compras (adquisiciones)”, refiere el estudio.

Mientras que las inversiones de capital y las fusiones y adquisiciones tienen un impacto cultural limitado o nulo y riesgos y costos altos, las competencias de startups y la implementación de pilotos comerciales implican un impacto cultural medio, así como costos y riesgos bajos.

Lejos quedan las incubadoras internas y la investigación y el desarrollo tradicionales en el interior de las instituciones financieras, que además de tener las mismas desventajas que las adquisiciones y las inversiones de capital, suponen un largo tiempo de implementación.

“Más allá de las inversiones de tipo CVC (corporate venture capital) y las adquisiciones (M&A), los vehículos que más se están explorando son las competencias de startups, los programas de incubación y aceleración, y los pilotos comerciales”, detalla el estudio.

¿Qué pueden hacer los bancos por las fintech?

Para que la relación entre un banco y una fintech conduzca a un beneficio mutuo es necesario que las startups puedan aprovechar la infraestructura y el acceso a mercado de los corporativos.

Las instituciones financieras que participaron en el estudio han puesto en marcha diferentes estrategias para ayudar a las fintech con las que han establecido algún tipo de colaboración.

En primer lugar, los bancos han puesto a disposición de las startups servicios compartidos como desarrollo, diseño, marketing y regulación, esto con el fin de que los emprendedores dediquen más tiempo y más recursos a la innovación tecnológica.

La segunda estrategia radica en que los bancos permitan el acceso de las fintech a su infraestructura de datos o sus plataformas y herramientas tecnológicas para que ambos desarrollen implementaciones conjuntas.

Dar acceso a la fintech a clientes y capital es la tercera estrategia encontrada por los autores del estudio, quienes destacaron que este modelo funciona con aquellas startups que compiten directamente con los bancos, ya que “al cooperar pueden hacer crecer el valor total del mercado”.

Dependiendo del tipo de negocio que mantengan con las instituciones financieras, las fintech pueden adoptar diversos roles, ya sea que sean proveedoras, disruptoras o competidoras, según el estudio.

Como su nombre lo indica, las proveedoras ofrecen de forma directa sus productos o servicios a los bancos. Las segundas introducen innovaciones tecnológicas como el blockchain que prometen cambiar de forma radical las “reglas de la industria”, explica el estudio.

Las competidoras (challengers) aprovechan su agilidad y su tecnología para ofrecer soluciones más rápidas y baratas que las de los bancos.

“El nuevo mito, la nueva leyenda que habrá que comenzar a escribir en el ecosistema financiero, no es el de la desaparición de unos y el vuelo de otros, sino el de la simbiosis entre las fintechs y las instituciones financieras que puede llegar a tener distintos niveles de intensidad”, indica el estudio.

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