Tras siete años de la reforma financiera realizada en México que, entre otras cosas, buscaba combatir las llamadas cláusulas abusivas que se establecían en los contratos de las instituciones en perjuicio de los usuarios, éstas prácticamente han sido erradicadas.

De acuerdo con información de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), al cierre de junio del 2021 había detectadas apenas 15 cláusulas abusivas, las cuales, sin embargo, estaban en proceso de eliminación. De éstas, 13 se encontraban en contratos de sociedades financieras de objeto múltiple no reguladas (Sofomes ENR) y dos en sociedades cooperativas de ahorro y préstamo (Socaps).

En estos siete años, se ha avanzado de forma importante en esta materia. Mientras en marzo del 2015 se tenían ubicadas un total de 1,767 cláusulas abusivas de los diferentes intermediarios financieros (bancos, cooperativas, financieras populares, Sofomes, uniones de crédito y seguros), según información de la misma Condusef, se han eliminado ya 1,752.

En este tiempo se han revisado 9,106 contratos de los diferentes intermediarios financieros involucrados, y en su momento se encontraron, por ejemplo, 492 cláusulas abusivas en el sector bancario, mismas que ya se han eliminado por completo.

En Sofomes reguladas se detectaron 27; en sociedades financieras populares (sofipos) 205; en uniones de crédito 78; y en seguros dos. En todos estos casos, ya se eliminaron tales cláusulas abusivas.

En socaps se detectaron en el tiempo 485 cláusulas abusivas, de las cuales ya se eliminaron 483; y en Sofomes ENR 477, y de éstas ya se erradicaron 464.

Representan desventajas para el cliente

La Condusef precisa que en los contratos que los usuarios firman con las entidades financieras para el uso de productos o servicios, en ocasiones se incluyen cláusulas que derivan en desventajas para el cliente e incluso dejan en riesgo su patrimonio. Éstas son las denominadas cláusulas abusivas.

Cláusulas abusivas:

  • Son condiciones que vienen en los contratos que los usuarios firman con las entidades financieras, derivan en desventajas e incluso dejan en riesgo su patrimonio.

 eduardo.juarez@eleconomista.mx