Los políticos británicos que visitaban Wall Street solían estar felices de tomarse una fotografía con el jefe de Goldman Sachs. Pero esta semana, el primer ministro británico, David Cameron, se reunió en Nueva York a puertas cerradas con el presidente ejecutivo de Goldman, Lloyd Blankfein, y otros banqueros.

En Europa, y en Gran Bretaña en particular, los bancos están bajo un ataque sostenido por el pago de bonos y por su renuencia a entregar créditos. La imagen de Wall Street ha sido ensuciada por el movimiento Ocupa y por los reportes críticos de reguladores y políticos.

La reunión de Cameron se realizó un día después de que la carta de renuncia de un ex ejecutivo de Goldman Sachs, publicada en el New York Times, acusara a personal de alto rango del banco de llamar a sus clientes "títeres", o tontos.

La acusación probablemente reducirá aún más la disminuida opinión del público acerca del sector bancario, opinó Gordon Beattie, director de relaciones públicas corporativas de Beattie Communications.

Hasta ahora, los bancos han rehuido un acercamiento proactivo. Algunos temen que eso pueda incrementar la hostilidad pública, dijo un ejecutivo bancario en Reino Unido, porque equivaldría al reconocimiento de un fracaso, algo que muchos banqueros no aceptan.

"Piensan 'Yo no soy responsable' (por la crisis) y puede que, individualmente, o que sus bancos no lo sean, pero no están reconociendo que el público no ve la diferencia, y que los políticos no lo harán", dijo el banquero, que habló a condición de anonimato porque no estaba autorizado a referirse al tema.

Sin embargo, es tal el nivel de desconfianza que es improbable que aún el mejor relacionador público pueda silenciar las críticas. La ira pública brota principalmente por los rescates que financiaron los contribuyentes el 2008.

La gente está esperando señales de que la industria esté cambiando realmente sus métodos y no sólo mejorando en proclamar sus buenas obras.

Los banqueros que contactó Reuters, que pidieron que sus identidades no fueran reveladas, también reconocieron que se necesitaban acciones reales para responder a las inquietudes del público en el largo plazo.

"(Los banqueros) no actúan como humanos -se presentan (en la televisión o en la radio) hablando en jerga bancaria, o como el arquetipo de peces gordos", dijo Phil Hall, ex editor del ahora extinto tabloide británico News of the World.

Hall dirige PHA Media, un grupo de relaciones públicas que asesoró a Fred Goodwin, el ex presidente ejecutivo Royal Bank of Scotland, despojado de su cargo el año pasado.

Las iniciativas "detrás de escena" serán claves para recuperar la confianza en el sector, opinó Beattie.

"Disculparse es sólo el primer paso. El segundo es plantear abiertamente como será el comportamiento futuro, no en la prensa, sino llegando a los clientes y a las personas dentro del banco", dijo el experto.

Sugirió además que los banqueros podrían hacer que sus empleados firmen códigos internos de valores de la empresa.

RDS