La Línea de Crédito Flexible (LCF) del Fondo Monetario Internacional ha probado ser efectiva, pero podría ser mejorada con el fin de reducir la incertidumbre de la disponibilidad de recursos para los países miembros, consideró el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens.

En un artículo publicado en el Korea Economic Daily sobre el Papel del G-20 en la reforma a las redes de seguridad de las finanzas internacionales, propuso que se amplíe el periodo de duración de los derechos de acceso a tal financiamiento.

Esto con el fin de que los recursos sean considerados complementarios,  a las reservas internacionales que se han llevado a cabo como estrategia generalizada en economías emergentes, pero advirtió, podría actuar en contra de la necesidad de establecer nuevos balances en la demanda global para consolidar la recuperación.

Además, estimó que debe hacerse énfasis en que no importa cuán robusta sea la red de seguridad financiera global, seguirá siendo necesario que cada país lleve a cabo un conjunto de políticas económicas internas sólidas y prudentes.

Carstens planteó que el programa anterior y otros perfeccionamientos a las redes de seguridad financiera internacional podrían establecerse lo antes posible, con el objeto de contar con un conjunto integral de instrumentos de prevención de crisis, que sustituya a los de resolución que prevalecieron en el pasado.

En el artículo, el Gobernador del Banco de México también abordó el tema de las cuotas del FMI. Dijo que la disponibilidad de recursos para apoyar a los países es otro asunto importante en la agenda.

Desde luego, el monto apropiado de las cuotas al FMI y la proporción que ha de seguir la distribución de dichas cuotas ha sido discutida ampliamente durante varios años , reconoció el secretario de Hacienda y Crédito Público.

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