El gobernador del Banco de México, Agustín Carstens pidió a las autoridades financieras concretar lo más pronto posible iniciativas de cooperación y coordinación semejantes a las que recientemente se hicieron en otros países del mundo a fin de evitar riesgos sistémicos.

Durante su participación en la 20 Convención Nacional de Aseguradores, señalo que se necesita dotar a las autoridades regulatorias y supervisoras de la misma visión panorámica de la que disfrutan quienes operan en los mercados financieros.

"La forma de hacerlo es establecer los mecanismos funcionales formales para una eficaz y oportuna coordinación y colaboración entre diversas autoridades financieras", apuntó.

Mencionó que en Estados Unidos el jueves pasado el Senado aprobó la creación del Consejo Supervisor de la Estabilidad Financiera, mientras que en la Cámara de Representantes se crea un nuevo Consejo de Reguladores Federales con amplia autoridad para proteger al sistema financiero del tipo de riesgos sistémicos que puedan propagarse como sucedió en el 2008 y el 2009.

En Canadá, agregó, la Organización de Administradores de Valores ha creado un Comité de Riesgos Sistémicos, mientras que en la Unión Europea se ha planteado establecer un Consejo de Riesgos Sistémicos bajo los auspicios del Banco Central Europeo.

También comentó que en Alemania se está viendo un Comité Conjunto de Riesgos para vincular la supervisión prudencial macroeconómica con la supervisión macroeconómica.

Y en Francia, se propuso un Consejo Nacional de Riesgos Sistémicos en tanto que hay otras propuestas y experiencias similares en Turquía y la India, destacó.

Por eso urgió a que en México se atienda estas lecciones derivadas de la crisis global.

Miopía o ceguera

Sin embargo el gobernador central advirtió que la respuesta no puede ser imponer a los mercados financieros y a los agentes económicos que operan en ellos, la misma ceguera de taller o miopía de los especialistas que parece privar entre reguladores y supervisores.

"No sería una respuesta viable, sería tan candoroso e inútil como querer ponerle puertas al campo", sentenció.

En ese contexto recordó el caso de la aseguradora AIG en donde la terrible debacle financiera de esta entidad no fue a causa de su actividad aseguradora sino de su temeraria incursión en la asunción de cuantiosos riesgos ajenos a sus líneas tradicionales de negocio.

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