BBVA Bancomer consideró que la inminente salida de Agustín Carstens del Banco de México (Banxico) y la posibilidad de que José Antonio Meade deje pronto la Secretaría de Hacienda (SHCP), no afectarán la marcha de la economía mexicana.

El último día de noviembre de este año, Agustín Carstens dejará de ser gobernador del Banxico para irse a Suiza a encabezar el Banco de Pagos Internacionales. En tanto, Meade Kuribreña se baraja como uno de los posibles presidenciables, por lo que hay la opción de que deje Hacienda en breve.

Carlos Serrano, economista en jefe de BBVA Bancomer, expresó que ello no debería incidir en la marcha de la economía, dado que tanto el Banxico como la SHCP son instituciones fuertes, con un gran equipo detrás que no dependen de una sola persona.

“El Banxico es una institución fuerte, independiente, autónoma, cuyas decisiones se toman en un órgano colegiado y no en una persona; hay una Junta de Gobierno muy fuerte y muy potente, que creemos que significará que el banco va a seguir procurando la estabilidad de precios como hasta ahora”, señaló.

Añadió: “En la Secretaría de Hacienda lo mismo, es un organismo que tiene un cuerpo de profesionales de la más alta calidad. No estamos incorporando ningún tipo de riesgo por estos cambios”.

Aunque hoy la inflación se encuentra por arriba de 6%, la expectativa es que en el 2018 converja a la meta de 3% nuevamente; mientras que el pronóstico del Producto Interno Bruto (PIB) para el 2017 es que crezca poco más de 2 por ciento.

RECONSTRUCCIÓN NO DEBE AFECTAR EL DÉFICIT

Por otra parte, el economista en jefe de Bancomer reiteró que los daños por los sismos no tendrán una repercusión económica relevante. Incluso, dijo, el banco no ha movido su expectativa de crecimiento del PIB por estos hechos.

“Es cierto que la actividad económica bajó en la Ciudad de México por unos días, bajó en los estados de Oaxaca y Chiapas, pero esto se puede contrarrestar por las compras que ha habido por ayuda, más la reconstrucción”, explicó al agregar que la infraestructura productiva no sufrió afectaciones.

En este sentido, mencionó que no es necesario que se cambie la meta del déficit para destinar mayores recursos para la reconstrucción, aunque sí podrían recortarse rubros como el gasto corriente para ello.

“Un déficit mayor tendría un costo para generaciones futuras, y significaría además empeorar los fundamentales del país y eso puede significar que crezca la deuda como porcentaje del PIB. Me parece que es correcto no cambiar el objetivo de déficit, y lo que creemos nosotros es que se podrían cortar otros gastos, no en inversión, y en esos rubros de gasto corriente se podrían fácilmente cubrir los trabajos de reconstrucción”, detalló.

Afirmó que con esto, más los recursos del bono catastrófico y las donaciones que se han hecho, sería suficiente para las labores de reconstrucción.

Dijo que al largo plazo la reconstrucción será positiva y recompensará la caída de corto plazo, por lo que incluso en el 2018 el pronóstico del banco tiene un sesgo al alza.