La poca penetración del crédito en los sectores rurales del país, donde la gente vive primordialmente del campo, hace indispensable la presencia de otras entidades financieras reguladas que apoyen su desarrollo. Es el caso de Caja Popular Cerano que, con 47 años de existencia, se ha vuelto un referente en las localidades en las que opera, en la zona limítrofe de Guanajuato y Michoacán.

Aquí la caja es clave. De hecho si la caja no existiera, la gente no tendría a dónde recurrir para financiarse , refiere José Manuel Cruz Contreras, gerente general de la cooperativa que cuenta con 13 sucursales y dos oficinas de servicios en ambos estados, 39,000 socios y 531 millones de pesos de cartera de crédito a diciembre del 2012.

Caja Popular Cerano presta en promedio 20,000 pesos por socio a tasas de entre 13 y 18% anual, para que éstos atiendan sus necesidades agropecuarias -dígase compra de semillas, herramientas y vehículos-, en zonas donde principalmente se produce maíz, trigo, cebada y sorgo.

Aunque también da financiamiento para comercio y mejora de vivienda, la gran mayoría de los préstamos es a socios que tienen alguna relación con el tema de la agricultura. De igual forma, ofrece otros productos financieros, como el ahorro.

Mucha gente que se dedica a la agricultura y que solamente siembra de temporal, a veces todavía no se le da la cosecha, todavía faltan días o meses, pero necesita comer. Entonces se acerca a la caja para que le presten 500, 1,000, 2,000 pesos para comer mientras llega la cosecha. Hay gente que dice: ‘se me murió un familiar o tengo enferma a mi mamá o necesito una operación y no tengo’, llegan a la caja y pueden sacar un crédito , refiere.

Cruz Contreras destaca que –siguiendo los principios solidarios de una cooperativa- la labor de Caja Cerano no concluye ahí, sino que se le da seguimiento y asesoría a los acreditados para que su labor agrícola salga lo mejor posible.

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