El Senado de Brasil aprobó el miércoles un proyecto de ley para realizar una reforma radical al sistema de pensiones, lo que pone término a meses de disputas políticas respecto a un tema prioritario para el gobierno para estabilizar las finanzas públicas e impulsar el crecimiento.

Una enmienda final para dar mayores protecciones a trabajadores en situaciones peligrosas no alterarán el ahorro total proyectado de 800,000 millones de reales (197,000 millones de dólares) durante la próxima década, dijo el ministro de Trabajo y Pensiones, Rogério Marinho.

La nueva ley supone elevar la edad de jubilación hasta los 62 años en el caso de las mujeres y de 65 en el de los hombres. Brasil era hasta ahora uno de los pocos países del mundo sin exigir una edad para pensionarse.

Adicionalmente, establece que aquellos que quieran cobrar la jubilación completa deberán contribuir a la seguridad social 15 años para las mujeres y 20 años para los hombres.

El proyecto contempla casos especiales. Por ejemplo, la edad mínima de jubilación para los campesinos se mantuvo en 55 años para las mujeres y 60 para los hombres. El tiempo mínimo de contribución para ellos sería de 15 años.

En la actualidad, las pensiones se calculan en función del tiempo cotizado, que va de un mínimo de 15 años a un máximo de 35: cuanto más tiempo permanece en el sistema, mayor pensión tendrá, aunque existe un límite de 5,840 reales mensuales (1,574 dólares), el equivalente a casi seis salarios.

Así, Brasil tenía uno de los sistemas de pensiones más costosos y desiguales del mundo. La OCDE lo consideraba insostenible entre otros motivos porque los brasileños se jubilan muy jóvenes en comparación con buena parte del mundo: ellas a los 53 años, en promedio; ellos, con 57. Un rico podía recibir 40 veces más que un pobre.

Ningún mandatario había logrado en los últimos 30 años apoyo suficiente para un cambio de este calado.

El gobierno de Jair Bolsonaro y algunos economistas consideran que la reforma de pensiones es crucial para estabilizar las finanzas públicas de Brasil y restaurar la confianza de los inversionistas.

Las finanzas públicas de Brasil se han visto bastante afectadas debido en parte a los fuertes desembolsos para la seguridad social, pero también porque los ingresos fiscales han estado muy por debajo de las expectativas debido al débil crecimiento.

El histórico proyecto de ley espera ahora la ratificación del presidente.