La Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) decidió en su primer anuncio de política monetaria del año, aumentar en 50 puntos base el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día a un nivel de 6.25% desde un nivel previo de 5.75 por ciento.

El incremento de la tasa, la cual alcanzó su mayor nivel desde marzo del 2009, estuvo en línea con las expectativas de los analistas. El banco central elevó el año pasado en cinco ocasiones la tasa referencial para tratar de contrarrestar las presiones inflacionarias derivadas del debilitamiento del peso, que se acentuó por el triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

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El Banxico anunció antes de finalizar el 2016 que, con el objeto de contrarrestar las presiones inflacionarias adicionales y reforzar la contribución de la política monetaria al mencionado proceso de convergencia, y tomando en cuenta el incremento de 25 puntos base en el rango objetivo para la tasa de referencia de la Reserva Federal de Estados Unidos, su junta de gobierno decidió por unanimidad incrementar el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día en 50 puntos base, para ubicarla en 5.75 por ciento.

Para la junta del Banxico, la actividad económica mundial continuó presentando una recuperación hacia finales del año pasado. En particular, la economía de Estados Unidos mantuvo su expansión y las condiciones del mercado laboral siguieron fortaleciéndose.

Mientras la inflación en el país norteamericano ha aumentado al desvanecerse los efectos de las disminuciones en los precios de la energía y de las importaciones, si bien aún se ubica por debajo de la meta de la Reserva Federal. En este contexto, en su decisión de febrero la Fed mantuvo el rango objetivo para la tasa de fondos federales sin cambio.

Para el banco central mexicano el proceso de normalización de la postura monetaria en EU pudiera llevarse a cabo a un ritmo más acelerado que el previsto a finales del 2016. Lo anterior refleja, en parte, los anuncios que ha emitido la nueva administración del presidente Donald Trump, referentes a su pretensión de adoptar una ambiciosa expansión fiscal, sobre todo mediante incrementos en el gasto de infraestructura y a través de reformas a la política tributaria.

El Banxico estima que estas acciones podrían llevar a un incremento significativo en la deuda pública y, por tanto, en las tasas de interés en Estados Unidos.

Desde la última decisión de política monetaria del Banxico, la volatilidad en los mercados financieros globales ha disminuido. En contraste, la correspondiente a los mercados financieros nacionales se incrementó a partir de enero de este año, principalmente como reflejo del riesgo de posibles cambios en la relación económica entre México y Estados Unidos.

La cotización del peso registró una depreciación adicional, mientras que las tasas de interés para todos los plazos y sus diferenciales con las de EU también presentaron aumentos, aunque en ambos casos estos fueron menores en los plazos largos.

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En las últimas semanas tanto el tipo de cambio, como las tasas en pesos, han presentado una reversión considerable, si bien se mantienen en niveles superiores a los observados antes de las elecciones en Estados Unidos. El entorno de incertidumbre que continúa enfrentando la economía nacional hace especialmente relevante que las autoridades fortalezcan los fundamentos macroeconómicos del país, consolidando las finanzas públicas y ajustando la postura de política monetaria al ritmo que sea oportuno. Lo anterior, a tiempo que se siga impulsando la implementación adecuada de las reformas estructurales en el país puntuó el instituto financiero.

En este sentido para la junta de gobierno del banco, la liberalización en los precios de las gasolinas debería significar un avance en el fortalecimiento del marco macroeconómico del país por la reducción que representa de las vulnerabilidades de las finanzas públicas, dado que no es sostenible mantener precios públicos desalineados de su referencia internacional. Una postura fiscal sólida es esencial para fortalecer el marco macroeconómico y coadyuva a reducir la percepción de riesgo en la economía, creándose un entorno más propicio para el crecimiento y la estabilidad de precios.

En su primer anuncio de política monetaria del año, el Banxico expone que el entorno actual que enfrenta la economía nacional hace relevante que las autoridades fortalezcan los fundamentos macroeconómicos del país, consolidando las finanzas públicas y ajustando la postura de política monetaria al ritmo que sea oportuno.

Argumenta que dada la simultaneidad del entorno adverso y los choques temporales en precios relativos, el principal reto que enfrenta la Junta de Gobierno es que no se presenten efectos de segundo orden sobre la inflación y que se mantengan ancladas las expectativas en la materia de mediano y largo plazos.

Lo anterior, si se considera tanto la naturaleza transitoria de los choques que enfrenta la inflación este año, como el horizonte en el que operan los canales de transmisión de la política monetaria, ante los ajustes llevados a cabo durante 2016 y los que se juzguen convenientes para este año, destaca.

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De esta manera, precisa que seguirá muy de cerca la evolución de todos los determinantes de la inflación y sus expectativas de mediano y largo plazos, en especial del traspaso potencial de las variaciones del tipo de cambio y de las cotizaciones de las gasolinas al resto de los precios.

De igual manera, añade, la posición monetaria relativa entre México y Estados Unidos y la evolución de la brecha del producto, con el fin de estar en posibilidad de continuar con las medidas necesarias para lograr la convergencia eficiente de la inflación al objetivo de 3.0 por ciento.

(Con información de Agencias)

erp