En la decisión fuera de calendario que tomó el Banco de México (Banxico) el pasado 20 de marzo, donde recortó la tasa en 50 puntos base, la Junta de Gobierno reconoció que la política fiscal es más eficiente para motivar un impacto relevante en la economía real.

“La mayoría destacó que la política más eficiente para responder a la coyuntura actual es la fiscal (...) e hizo referencia a la posibilidad de aplicar medidas fiscales (también en México) que atiendan las necesidades del sector salud y brinden apoyo a la población de negocios y sectores más afectados”.

En la reunión extraordinaria, donde participaron los cinco miembros de la Junta de Gobierno y el Secretario de Hacienda, Arturo Herrera, como observador sin poder de voto, algunos mencionaron que, en virtud de las limitaciones que enfrentan las finanzas públicas, lo anterior estaría sujeto a “una reorientación del gasto público que considere cuidadosamente áreas de asignación prioritarias”. Esto, porque la mayoría coincidió en que la pandemia mundial y su impacto en la actividad económica estaban perfilando una recesión.

Ponderaron las acciones tomadas hasta ese momento por otros bancos centrales como la Reserva Federal de Estados Unidos, con dos recortes no calendarizados de 150 puntos base.

También consideraron que la inflación enfrentaría riesgos mixtos a la baja y al alza, impulsados por la menor actividad económica y la disminución de precios del petróleo, pero matizaron que estos podrían verse contrarrestados por las presiones al alza que podría tener la depreciación cambiaria sobre los precios.

Modesto, impacto en PIB

La decisión del recorte de la tasa de 50 puntos base para dejarla en 6.50 % fue tomada por mayoría, con un voto que pidió un ajuste menor, de 25 puntos base. Fue el subgobernador Javier Eduardo Guzmán Calafell quien, aun coincidiendo con la decisión del recorte, disintió de la magnitud.

Su argumento fue que: “Tomando en cuenta el impacto modesto de la tasa de interés en la actividad económica, según numerosos cálculos, es aún más limitado ante choques como el actual”.

El decano de la Junta de Gobierno aludió al “escenario difuso para la inflación y un elevado nerviosismo en los mercados financieros” para advertir que era preferible una disminución de 25 puntos base en la tasa, en el entorno rápidamente cambiante.

Pemex, frágil

Mencionaron “el deterioro significativo de los mercados financieros internacionales, destacando la mayor volatilidad y aversión al riesgo”, contexto de riesgo que, según evidenciaron, no favorecía la percepción sobre Pemex.

“La mayoría señaló que la situación financiera de Pemex, que ya era frágil, se volvió más compleja debido a la caída en el precio del petróleo”.

Uno expresó que ante la coyuntura actual el plan de negocios de la empresa debe revalorarse. “La mayoría enfatizó que la situación de Pemex es un factor de riesgo para las finanzas públicas, destacando la posibilidad de un recorte en la calificación crediticia del soberano y de la empresa petrolera.

Uno de ellos destacó que la depreciación de la moneda nacional con respecto a otras divisas emergentes refleja factores idiosincrásicos, como las preocupaciones en torno a Pemex y a las finanzas públicas, así como a las respectivas calificadoras crediticias.

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