La agencia Fitch Ratings informó que realizó pruebas de estrés a los siete bancos más grandes de México, representativos de alrededor de 80% de los activos del sistema a noviembre del 2018, para evaluar su exposición al soberano mexicano y a entidades relacionadas.

Derivado de ello, concluyó que los impactos podrían ser absorbidos por los indicadores sólidos de capital y rentabilidad en un escenario de estrés moderado, una disminución de un nivel de la calificación soberana de México.

En un reporte, la calificadora explicó que la exposición directa de los bancos mexicanos al soberano es considerable, y varía según las diferentes clases de activos, como los valores de renta fija y préstamos otorgados a bancos de desarrollo, estados y municipios.

Agregó que las exposiciones directas e indirectas a entidades relacionadas con el gobierno, como Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad, también son relevantes.

“Fitch estima que la exposición soberana de los siete principales bancos mexicanos representa aproximadamente 2.7 veces su capital base”, precisó.

Fitch consideró el impacto en el capital de un estrés en un punto en el tiempo a través de varios cortes en la valuación de títulos públicos, impagos relacionados con el gobierno, deterioros de préstamos al consumo y recortes de comisiones bancarias.

“El escenario moderado supone que las métricas financieras estresadas incorporan el efecto de la baja de un nivel en la calificación soberana, lo que probablemente impactaría a otras entidades relacionadas soberanas”, expuso.

Agregó: “Si bien las calificaciones internacionales serían impactadas por consideraciones del techo país, el desempeño de los bancos podría ser relativamente resiliente al escenario moderado, ante métricas sólidas de capitalización y rentabilidad, propiedad extranjera y regulación robusta en términos de solvencia”, puntualizó.

La agencia también estudió escenarios muy adversos, aunque poco probables.

“Fitch hizo también dos pruebas de escenarios altamente adversos que suponen un deterioro grave del entorno operativo, con pérdidas mayores en exposiciones relacionadas con el gobierno. Éstas incorporaron impactos secundarios, como un incremento en el deterioro de los préstamos de consumo y menores ingresos por comisiones, reflejo de la legislación propuesta recientemente”.

De igual forma, la agencia realizó un escenario severo, mucho más grave que la crisis del 2008-2009, aunque también ve muy poco probable que este ocurra.

“Fitch asumió los escenarios medio y severo que reflejan la tormenta perfecta para todas las variables que resulten probablemente en una baja en las calificaciones debido a la reducción de la suficiencia de capital. En opinión de Fitch, es muy poco probable que estos escenarios surjan. BBVA Bancomer, Banorte, Santander México y HSBC México son los bancos más expuestos”, afirmó.

Destacó que los niveles de capital de Basilea III, mantenidos por algunos de los bancos más grandes, ayudarán a absorber las pérdidas en los escenarios más severos, al permitir que se activen el diferimiento de cupones, la cancelación y la conversión. Además, la regulación fuerte en términos de solvencia, apoyada de alertas tempranas y mecanismos para la reconstitución de capital, podría mitigar las pérdidas y sostener la viabilidad de los siete bancos más grandes, expuso.

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