Las reformas que se realizaron al sistema financiero global, posterior a la crisis del 2008-2009, en específico las aplicables a los llamados bancos “demasiado grandes para quebrar” (too big to fail) han derivado en que éstos sean hoy más resistentes.

Lo anterior se desprende del documento “Evaluación de los efectos de las reformas a los demasiado grandes para quebrar”, que difundió este fin de semana el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB, por su sigla en inglés).

Esta evaluación, sin embargo, se realizó antes de que estallara la pandemia del Covid-19 a nivel mundial, la cual el FSB ha calificado como la mayor prueba del sistema financiero posterior a la reforma, ya que ha llevado a la economía mundial a una recesión de magnitud y duración inciertas.

“Esta evaluación no ha examinado las implicaciones de los recientes desarrollos económicos y financieros porque el análisis en el informe de consulta se completó en gran medida antes del estallido de la pandemia”, precisa el documento.

No obstante, destaca que las reformas a los “too big to fail” que se han instrumentado en la última década, han hecho que los bancos sean más resistentes, dado que están mejor capitalizados y han acumulado una importante capacidad de absorción de pérdidas, además de que los coeficientes de capital de las entidades globales de importancia sistémica se han duplicado desde el 2011.

El documento añade que la rentabilidad de estos bancos ha caído, lo que refleja cambios en su capital y toma de riesgos.

El documento resalta que otro avance de las reformas es que se ha logrado un progreso significativo desde la crisis financiera mundial para establecer regímenes de resolución en caso de bancos que caigan en problemas.

“Casi todas las jurisdicciones de origen de bancos de importancia sistémica local y las jurisdicciones anfitrionas clave, ahora tienen regímenes integrales que les dan la opción de resolver un banco en quiebra, y un número significativo de autoridades han producido planes de resolución. Se han hecho grandes progresos en la eliminación de barreras”.

El informe destaca que todavía quedan ciertas lagunas que deben abordarse, y menciona el caso de la resolución de los bancos que es un proceso complejo, además que prevalecen aquí algunos obstáculos.

De igual forma menciona que el apoyo estatal a los bancos en quiebra ha continuado en los pocos casos que se han dado desde la crisis del 2009.

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