El Banco Interamericano de Pagos (BIS, por su sigla en inglés) indicó que podría llegar el momento en el que los bancos centrales, alrededor del mundo, deban crear y respaldar sus propias monedas digitales, de acuerdo con el Financial Times.

El mexicano Agustín Carstens, quien dirige el llamado banco de los bancos, dijo al medio británico que el BIS apoya los esfuerzos de los bancos centrales del mundo para crear versiones digitales de las monedas.

“Muchos bancos centrales están trabajando en ello. Estamos trabajando en ello, apoyándolos”, dijo Carstens al Financial Times. “Podría ser que sea más pronto de lo que creemos que haya un mercado y tengamos que crear nuestras propias monedas digitales”.

Los banqueros centrales, incluido Carstens, han sido desdeñosos hacia la primera ola de criptomonedas, al ver al bitcoin y al ether como instrumentos especulativos que no pueden describirse como dinero, debido a la volatilidad que presenta su valor frente a las monedas estatales más utilizadas, como el dólar estadounidense y el euro.

Varios bancos centrales, incluido el Riksbank de Suecia, están trabajando en sus propias versiones de monedas digitales, que funcionarían ofreciendo al público acceso directo al dinero del banco central. En la actualidad, sólo los prestamistas del sector privado pueden obtener préstamos directamente de las autoridades monetarias.

Facebook cambia el juego

Varios banqueros centrales, como Carstens, han criticado la ola de las criptomonedas, ya que las ven como instrumentos especulativos que “no pueden describirse como dinero debido a la volatilidad de su valor frente a las monedas estatales más utilizadas”, como el dólar y el euro.

Sin embargo, los planes de la red social Facebook para crear Libra, una nueva moneda virtual, han atraído la atención del BIS.

En su momento el BIS declaró que las monedas respaldadas por los gigantes tecnológicos podrían “establecer rápidamente una posición dominante” en las finanzas mundiales y representar una amenaza potencial para la competencia, la estabilidad y el bienestar social.

“El problema es: ¿Cómo se utilizará la moneda? ¿Habrá descubrimiento de información o datos que puedan usarse en la provisión de créditos? Y, ¿cómo se protegerá la privacidad de los datos?”, expresó Carstens.

Agregó que una manera sencilla de regular las criptomonedas es comenzar con las reglas contra el lavado de dinero, una preocupación “muy inmediata y obvia”.

Evidencia de demanda

Agustín Carstens reconoció ante el Financial Times que la evolución en el resto del mercado de divisas influiría en la medida en que los bancos centrales continúen con sus proyectos de estabilidad.

“Es necesario que haya evidencia de la demanda de las monedas digitales del banco central, y no está claro que la demanda esté allí. Tal vez las personas puedan hacer lo que quieran utilizando billeteras electrónicas proporcionadas por bancos o compañías de tecnología financiera. Depende del desarrollo de los sistemas de pago”, dijo.

En su informe anual, el BIS pidió a los gobiernos que resten importancia a los bancos centrales para que apoyen a la economía, al revelar más políticas fiscales y reformas estructurales.

“La efectividad de una política monetaria muy agresiva disminuye con el tiempo. Siempre tendrá algún impacto. Es eficaz para combatir las recesiones, pero no es un pilar para un crecimiento sostenible”, sostuvo Carstens.

Añadió que mantener la política monetaria muy relajada por más tiempo creaba mayores riesgos financieros.

Varios bancos centrales miembros de BIS, entre ellos la Reserva Federal y el Banco Central Europeo, consideran lanzar una nueva ronda de flexibilización monetaria adicional para impulsar la confianza en la economía global.