El Banco Mundial (BM) hizo un llamado para que se aplique una nueva etapa de reformas en México que inicie por la fiscal, siga con la de coordinación fiscal y que esta última se amplíe para garantizar que los estados y municipios cuenten con los recursos necesarios para actuar con prontitud ante un desastre natural.

De acuerdo con el director del Banco Mundial para México y Colombia, Pablo Saavedra, mientras se desarrolle y ejecute una reforma fiscal en el país, habrá recursos para redistribuir en el futuro.

Con una base impositiva más amplia, el Estado puede aprovechar también para generar mayores incentivos hacia los gobiernos de los estados, e impulsar una reforma a la Ley de Coordinación Fiscal.

Al participar en la cuarta conferencia anual sobre los retos fiscales que enfrentan los gobiernos subnacionales, organizada por el Banco Mundial y la calificadora Moody’s, explicó que al aprovecharse el espacio que prevalece para incrementar la recaudación federal, estatal y municipal, se puede avanzar para enfrentar los grandes retos que tiene México en materia de pensiones, infraestructura y rezago en inversión.

Acerca del segundo gran reto que identificó como crítico para México, el de infraestructura, destacó la situación de Oaxaca, donde persisten los daños de infraestructura generados por los sismos del 2017, particularmente en distribución de agua y servicios sanitarios.

Con respecto al rezago que experimenta México en inversión, dijo que una reforma más amplia hacia la Ley de Coordinación fiscal ayudaría a ecualizar las transferencias para dirigirlas a la inversión en infraestructura.

El funcionario reconoció que esta serie de cambios se tendría que pensar para una ejecución en el mediano plazo, pues antes se requiere mucha discusión, que llevará tiempo y decisiones que deben tomarse con toda calma.

Saavedra recomendó revisar y dar seguimiento a las reglas de operación del Fondo de Desastres Naturales, y a los sistemas similares de estados subnacionales, de manera que se verifique si es necesaria su consolidación, o si se puede agilizar algún mecanismo para dar celeridad al acceso a los recursos.

También participó la analista senior de Moody’s , María del Carmen Martínez Richa, quien explicó que ni los estados ni municipios cuentan con las condiciones para solventar solos los daños de un desastre natural. Destacó que sólo dos tercios de los estados calificados por Moody’s tienen un fondo para atender desastres.

Eventos naturales son desastres por no planear

Más tarde, en otra sesión sobre instrumentos para mitigar el impacto de los desastres naturales, el especialista en gestión de Riesgos de desastres en el Banco Mundial, Joaquín Toro, admitió que México se ha convertido, junto con Colombia, Filipinas y Rumania, en uno de los países destacados que han conseguido prepararse ante catástrofes naturales.

Sin embargo, comentó que se requiere planeación urbana y mejorar la calidad de las construcciones, para reducir el impacto que puede presentar la mayor frecuencia de eventos naturales intensos.

Dijo que los desastres no son naturales, que son resultado de una mala planeación urbana, cuyo impacto comienza en el nivel local, y terminan siendo responsabilidad federal.

Enfatizó que, a nivel internacional, es común promover el manejo de herramientas financieras y al mismo tiempo desarrollar políticas estatales que permitan acceder a estos instrumentos.

El Banco Mundial es un organismo financiero internacional que cuenta con expertos multisectoriales. Su apoyo financiero suele venir acompañado de apoyo técnico. Desde hace más de una década, el organismo ha destacado a México por la aplicación de sus recomendaciones, así como la disposición para utilizar herramientas e instrumentos innovadores de protección y prevención.

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