Los hogares de la eurozona tienen en estos momentos 7.5 billones de euros invertidos en depósitos bancarios y España es uno de los grandes contribuyentes a esa cifra global, con cerca de 820,000 millones de euros. Los grandes bancos que operan en los canales mayoristas creen que ese dinero puede tener un uso más productivo y van a instar a la Comisión Europea a que introduzca beneficios fiscales que muevan esos recursos hacia los fondos de inversión y el capital riesgo.

Lo harán a través de la Asociación para los Mercados Financieros de Europa (AFME, por su sigla en inglés), la organización que agrupa a la totalidad de los bancos que operan en los mercados mayoristas y en la que se encuentran Santander, BBVA o Bankia, entre otros. Su objetivo es recibir a la nueva Comisión Europea con una carta de peticiones y por encima de ellas estará la reivindicación para que los inversionistas particulares que pongan su capital en fondos y los business angels que inviertan en empresas tengan una desgravación en sus impuestos, al igual que el capital riesgo.

“La petición que hacemos es que se introduzca un trato fiscal más favorable en toda la UE a la renta variable y el capital riesgo para que se mueva una mayor porción de los ahorros que están en depósitos hacia fondos que inviertan en estos activos”, explicó Pablo Portugal, directivo de la AFME.

Esta solicitud cuenta con el apoyo de los miembros de la asociación, cuyas actividades en los mercados pueden verse beneficiadas por el traslado del dinero de los depósitos a los fondos. Además, muchos de ellos cuentan con sus propias gestorías y las comisiones que genera el negocio de fondos de inversión se han convertido en un tesoro preciado en el actual universo de tasas de interés bajo cero.

Precisamente por ese entorno de relajación monetaria al que no se ve el final (el Banco Central Europeo ha vuelto a retrasar la posible primera alza de tasas a la segunda mitad del 2020 en el mejor de los casos y hay muchas dudas de que su próximo movimiento no sea antes a la baja que al alza), el exceso de depósitos se ha convertido en un problema para los grandes bancos: esa liquidez les cuesta dinero. Sin embargo, fuentes financieras señalan que los bancos más pequeños o las cajas regionales de algunos países pueden tener un problema si los depósitos empiezan a salir del balance para buscar otros destinos.

Presión a los países

Desde la AFME son conscientes de que la política impositiva es competencia nacional. “Queremos que la Unión Europea haga presión a los países para que se apliquen incentivos fiscales a la inversión en renta variable y capital riesgo”, añadió Portugal. El objetivo final no es favorecer a los bancos por el mayor negocio ni a los inversores por las deducciones, sino a las empresas y a la fortaleza económica del viejo continente. “Si Europa consigue mover una porción de la masa de depósitos a fondos de inversión, habría más capital para invertir en empresas innovadoras con ambición de crecimiento”, señaló la asociación. “Los mercados de capitales dan diversificación y eso protege las economías y ayuda a las empresas a crecer”.

Si llega una nueva crisis, la AFME quiere evitar que el tejido corporativo siga siendo tan dependiente de la banca como hasta ahora y tenga otras opciones dónde buscar financiamiento. La idea sería emular poco a poco la mayor diversificación que se da en Estados Unidos.

“Los fondos de capital riesgo en Europa invirtieron 4,100 millones de euros en comparación con 26,400 millones de euros de media en Estados Unidos entre el 2007 y el 2015. Las empresas en Estados Unidos se beneficiaron de esa fuente de financiación en el periodo posterior a la crisis”, destacó Portugal.

Pero el capital riesgo es sólo una pata. También las pymes con ganas de crecer necesitan fondos, y la banca, con sus protocolos más rígidos para dar financiamiento, no es siempre la mejor respuesta, reconocen fuentes bancarias. Para las empresas más consolidadas, el acceso a múltiples vías para conseguir recursos reduce la vulnerabilidad en tiempos de turbulencias.

La asociación de la banca mayorista cree que la diversificación es clave , en especial ante el Brexit.