La gran banca de Estados Unidos pasó con holgura la primera parte de los test de estrés de la Reserva Federal (Fed), que mide aspectos cuantitativos como el capital del que disponen para afrontar escenarios económicos adversos.

Según publicó el banco central, las 18 entidades financieras más importantes del país podrían absorber con su capital pérdidas de 410,000 millones de dólares y salir a flote en un panorama de severa recesión, con la tasa de desempleo duplicada.

Los exámenes de este año supervisan sólo a los 18 mayores bancos del país, con activos de más de 250,000 millones de dólares, lo que incluye a entidades como J.P. Morgan, Bank of America, Wells Fargo, Citigroup, Goldman Sachs, Morgan Stanley y la filial americana de Deutsche Bank. Las nuevas reglas dejan fuera 17 entidades, como Santander, BBVA o American Express, que únicamente deberán someterse al examen cada dos años.

Esta semana, la Fed publicará la segunda parte de la prueba, referida a aspectos cualitativos.

Pasar el examen es una condición necesaria para el reparto de dividendo.

El pasado ejercicio, la Fed autorizó a todas las entidades, salvo tres, a elevar su remuneración.

La filial estadounidense de Deutsche Bank suspendió el examen del banco central, lo que le impidió entregar dividendo. Por su parte, tanto Goldman Sachs como Morgan Stanley se vieron obligadas a congelar la retribución.

Pese a todo, la gran banca de Estados Unidos pudo repartir dividendos récord de 170,000 millones de dólares, 30,000 millones más que en el 2017.

La luz verde de la Fed en el 2018 también incluyó a BBVA y a Santander, que pasó la prueba por segundo año consecutivo, dejando atrás tres ejercicios de suspensos que obligaron a una reorganización del negocio americano.

Los inversores esperan que la retribución bata otro récord este año, especialmente tras los buenos resultados de la primera parte de los tests.