Al inicio del 2016, las familias mexicanas reciben señales desalentadoras, como la debilidad de la economía mundial, los niveles bajos del precio del petróleo, la depreciación del peso frente al dólar, el aumento de las cotizaciones de agropecuarios, el recorte al gasto público y la inseguridad pública en el país, entre otras.

Ante este escenario, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) cayó 1.5%, a tasa anual, durante febrero de este año, después de crecer 2.0% el mes previo, de acuerdo con datos desestacionalizados del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), que elabora esta variable de manera conjunta con el Banco de México.

De las cinco disminuciones anuales registradas desde octubre del 2014, ésta fue la más pronunciada. Al considerar el punto más alto en los últimos tres años (8.2%, en enero del 2015), se traza una tendencia a la baja.

El retroceso de la confianza de los consumidores derivó de la pendiente negativa que dibujaron tres de los cinco componentes que integran este índice.

El indicador que se refiere a cómo las familias perciben su situación económica dentro de 12 meses, en relación a la actual, disminuyó 3.9%, la sexta variación negativa en medio año y la más profunda en este periodo. Mientras que el que capta sobre el momento económico actual, respecto del de hace un año, presentó una ligera recuperación, al pasar de 1.0% en enero a 1.1% en febrero.

Las expectativas de los hogares mexicanos sobre el presente y futuro económico de México, en comparación con un año de diferencia en ambos casos, mostraron números rojos. El índice referente a la actualidad cayó por primera vez en cuatro meses (0.4%) y el concerniente a 12 meses, descendió, por octava vez al hilo, 5.2%, frente a 6.9% previo.

El rubro que evalúa las posibilidades en el momento actual por parte de los integrantes del hogar, comparadas con las de hace un año, para efectuar compras de bienes durables, como muebles, televisor, lavadora y otros aparatos electrodomésticos, perdió ritmo, al reportar un alza de 0.3%, el nivel más bajo en los 17 meses al hilo en números positivos.

Este retroceso podría deberse al deterioro del escenario internacional, que generó una mayor depreciación del peso a inicios del mes, lo que causó una reacción conjunta de Hacienda y Banxico, y a la postre, podría lastrar las expectativas de los consumidores por algún tiempo, al igual que el aumento de los precios agropecuarios.