El Banco Central Europeo dejó sin cambios su política monetaria el jueves y se prevé que su presidente, Mario Draghi, minimice las preocupaciones sobre la reciente debilidad económica en la zona euro, dejando abierta la puerta al fin de las generosas compras de bonos hacia el cierre del año.

Después de modificar su orientación el mes pasado para reflejar un crecimiento sólido, se prevé que Draghi sostenga que la economía sigue fuerte y que nunca se esperaba que se mantendrían las mediciones excepcionales del crecimiento vistas a fin de año.

Ciertamente, con la economía del bloque de 19 países expandiéndose por 20 trimestres seguidos, y la creación de millones de nuevos empleos, el principal debate entre los funcionarios es cuán rápido se debe retirar el estímulo y preservar la potencia de fuego del BCE para el próximo declive.

En particular, los funcionarios deberán acordar una fecha de finalización del programa de compras de bonos del BCE por 2.55 billones de euros (3.10 billones de dólares), que ha reducido el costo de financiamiento y reactivó la expansión, incluso si no logró levantar la inflación hacia la meta.

Con la decisión, las compras de bonos del BCE, destinadas a estimular el crecimiento y la inflación por medio de costos de endeudamiento muy bajos, continuarán a un ritmo de 30,000 millones de euros por mes al menos hasta fines de septiembre, o más allá en caso de ser necesario para impulsar la inflación.

La principal tasa de refinanciamiento del banco se mantuvo sin cambios en el 0.00 por ciento.

La atención se centraba ahora en Draghi, que tenía previsto dar una conferencia de prensa amás tarde en el día para explicar las decisiones de política monetaria.

El funcionario evitará probablemente cualquier comentario sobre los movimientos de política a futuro, dejando abiertas las opciones del banco respecto a su programa de flexibilización cuantitativa y lo que sería su primera subida de tasas desde el 2011, por si el panorama continúa debilitándose.

erp