El presidente de BBVA, Francisco González, considera que la amenaza de los gigantes tecnológicos es ya una realidad, especialmente en China, donde Tencent y Ant Financial están liderando la nueva oleada de competidores de los bancos. También hay valoraciones de 'startups' financieras que no se asemejan a las de bancos consolidados. Así lo expone González en una tribuna de opinión publicada en el rotativo británico Financial Times.

Desde su punto de vista, BBVA lleva más de una década transformándose para asumir los retos de la era digital y en este camino "nos hemos dado cuenta de que algunas de las fortalezas bancarias -seguridad, privacidad y cumplimiento- no son fácilmente replicables y cada vez cobran más importancia, como hemos visto en las tribulaciones de Facebook", señala.

En relación al uso de los datos, el presidente de BBVA asegura que nunca antes la necesidad de proteger todo tipo de datos de cualquier amenaza, desde el ciberterrorismo o el abuso al consumidor, ha sido tan necesaria. Además "estamos empezando a entender cómo los datos son esenciales y tienen un impacto en la competencia, y creo que, al final, provocará una revisión de los comportamientos monopolísticos de los grandes buscadores y redes sociales". Por todo ello, piensa que el mundo necesita "un nuevo modelo regulatorio, que comprenda la complejidad de encontrar un equilibrio entre los datos, la privacidad, la seguridad y la competencia entre sectores". A su modo de ver, "los clientes agradecerán tener sus datos -financieros o no- salvaguardados en un entorno seguro, al tiempo que se benefician de un mercado competitivo y transparente".

"Es lo que llamamos el círculo de la confianza. Si los clientes están dispuestos a confiarnos sus datos, podremos usarlos para sugerir alternativas de inversión para sus ahorros. Este intercambio genera confianza y lleva a más datos compartidos, mejores recomendaciones y más productos y servicios de valor añadido", sostiene. "En BBVA, cuanto más avanzamos en nuestra transformación, más claro vemos la oportunidad que tenemos".

González asegura que "cuanto más nos adaptamos a la era digital, más claramente vemos nuestra oportunidad. Nos hemos estado preparando durante más de una década, cometiendo muchos errores, pero también aprendiendo de ellos. Nos estamos preparando para la batalla que viene: solo hay sitio para unos pocos proveedores", afirma Francisco González. "Tenemos lo que se necesita para rediseñar la banca y dar lugar a una nueva etapa en la evolución de esta industria", concluye el presidente de BBVA.

TIENE DISPONIBLES 2,000 MDE DE CAPITAL

Por otra parte, BBVA analiza qué uso dar al exceso de capital que acumula sobre su listón de solvencia objetivo. El grupo estudiará en la segunda parte del ejercicio el destino de su colchón de fondos propios, que asciende a unos 2,000 millones de euros en términos absolutos.

Está a la espera de formalizar sus últimas desinversiones, y de disponer de más visibilidad sobre el volumen de activos ponderados por riesgo. Es una de las variables que determina el nivel de solvencia y puede verse condicionada en los próximos meses por cambios regulatorios y por la propia evolución del negocio.

En este tipo de escenarios, los bancos tienen, tradicionalmente, dos grandes alternativas: destinar el exceso de capital a incrementar la retribución al accionista o potenciar el crecimiento tanto orgánicamente como a través de compras. En el caso de BBVA, los analistas consideran que el grupo se decantará por la segunda opción, con adquisiciones de pequeño tamaño.

BBVA tiene una ratio de solvencia de máxima calidad con plena implantación de Basilea III (CET1 fully loaded) de 10.9 por ciento. Pero este porcentaje se incrementará en los próximos meses en casi 60 puntos básicos, hasta 11.47 por ciento. Será cuando el grupo formalice la desinversión de su negocio en Chile y la venta del grueso de su cartera inmobiliaria a Cerberus, dos operaciones pactadas en el 2017.

Este nivel generará un colchón de recursos propios de 50 puntos básicos sobre el nivel de 11%, el objetivo de capital que se ha marcado el banco. La entidad estudia cómo optimizar esa hucha (contribuye a mejorar la rentabilidad), dado que descarta elevar esta meta.

"Tenemos el objetivo de 11% desde hace años. Hemos analizado un eventual cambio, pero no hay ningún elemento en nuestro negocio que nos indique que debemos modificarlo", indicó Carlos Torres, consejero delegado de BBVA, al presentar los resultados del primer trimestre.

La meta de capital de los dos grandes bancos españoles, también la de Santander, está en 11%, frente al nivel de solvencia medio de 13% de sus competidores en Europa.

"Nuestra actividad está muy diversificada, tenemos una elevada densidad (relación entre los activos ponderados por riesgo y los activos totales), un reducido apalancamiento y beneficios recurrentes... Es posible que otros bancos tengan una ratio de capital más elevada, pero no presentan una evolución tan positiva como nosotros en todos estos elementos. Estamos más que satisfechos con 11%", dijo.

La hucha de 2,000 millones equivale al volumen de dividendos que BBVA viene pagando anualmente. Recuperó en el 2017 los abonos íntegramente en efectivo y su pay out (porcentaje del beneficio destinado a dividendos) está entre 35 y 40 por ciento. Su rentabilidad por dividendo es de 3.6 por ciento.

Por lo que se refiere a la política de adquisiciones, el grupo defiende desde hace tiempo que su foco es el crecimiento orgánico y la transformación digital, aunque no descarta oportunidades. "Las adquisiciones de entidades físicas tienen implicaciones muy fuertes y requieren un trabajo muy duro. BBVA no debería estar en ese modelo y no lo está. En todo caso, si apareciera una entidad clara, limpia y solvente, lo analizaríamos. Al final, todos queremos ganar clientes", dijo el presidente de BBVA, Francisco González, a inicios de año.

Las últimas inversiones del banco han sido en el ámbito digital: entró en el capital de la fintech alemana solarisBank (no se ha desvelado a qué precio) y elevó hasta 39% la participación en el banco móvil británico Atom por 96 millones. Los analistas creen que el próximo movimiento en Atom será salir a Bolsa o que BBVA tome su control.

Por lo que respecta a entidades tradicionales, BBVA participó el pasado año en la subasta de Popular y en la puja por el argentino Patagonia.