La mayoría de los programas de banca móvil han sido diseñados para clientes con altos ingresos o para poblaciones de áreas muy pobres y subdesarrolladas, por lo que tienen muy poco en común con el típico usuario móvil latinoamericano urbano, asegura Anabel Pérez directora ejecutiva de Novopayment, empresa dedicada al desarrollo y gestión de programas de tarjetas prepagadas.

De acuerdo con un estudio del Banco Mundial, 75% de los asalariados en la ciudad de México no utilizan o no tienen acceso a medios de pago alternos bancarios, los cuales suman cerca de 3 millones de personas.

Creo firmemente que vincular las redes móviles con las redes de pago actuales en nuestros mercados, constituye la mejor oportunidad para propiciar la inclusión , asegura la directora.

En México, recientemente la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) promulgó las modificaciones a la Ley de Instituciones de Crédito, las cuales establecen el marco normativo por el cual los bancos pueden realizar operaciones financieras a través de teléfonos celulares.

En el territorio nacional, los bancos BBVA Bancomer, Banamex, Banorte, Inbursa y Banco del Bajío son los que iniciaron desde el año pasado operaciones de banca móvil.

Pérez afirma que aproximadamente 70% de los hogares en la región de América Latina no está bancarizado. Ello abarca diversos grupos de la sociedad, desde gerentes hasta obreros. Juntos, dichos grupos son responsables de producir aproximadamente 40% del PIB.

Formalizar esta cantidad de efectivo y atender a toda esa población a un costo razonable, es un negocio de gran magnitud, pero de muy bajo margen, que requiere la participación de distintos actores especializados dentro de las cadenas de valor que lo conforman , considera la ejecutiva.

La directora detalla que América Latina comenzó el año con más de 400 millones de líneas telefónicas móviles, de las cuales 90% de estas cuentas está afiliada a planes de prepago, así que no es sorpresa que exista una gran expectativa, en cuanto al papel que jugarán los operadores móviles para llevar los servicios financieros a las masas.

Por ello, la directora de Novapayment propone que los bancos desarrollen el modelo de negocio donde, una cuenta de telefonía celular se asocia a una tarjeta prepagada de marca, tipo Visa o MasterCard, lo que permite al usuario hacer compras de minutos de tiempo aire, pagos y trasferencias P2P (Peer to Peer) vía SMS o físicamente a través de la tarjeta, la cual además puede recargar con efectivo a través de redes de comercios minoristas o desde otras tarjetas o cuentas bancarias.

Debido a que la tarjeta se emite bajo el respaldo de marcas ampliamente aceptadas, es reconocida como si fuese una tarjeta de débito o crédito.

Además, la tarjeta funciona bajo el concepto de valor almacenado, es decir, el usuario recarga los fondos de antemano y no necesita una cuenta bancaria asociada, por lo que el operador de la telefonía celular no tendría que ser sólo un agente bancario.

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